Archive for the Personalidad Category

Ríos de pasión

Posted in Aprendizaje, enseñanzas, MIS ESCRITOS, Personalidad, Tristeza, soledad, melancolía with tags , , , , , , , , on 21/09/2014 by ena4

agua y cielo

 

 

Soy una persona que ha tocado rara vez el cielo con las manos, pero lo he tocado en más de una ocasión. Soy una persona que rara vez ha tocado los subsuelos, pero también los he acariciado en más de una ocasión. He estado arriba, muchísimas veces, y he estado abajo puede que muchísimas más.

Quizás por ello, o quizás no, en mi fluyen miles de ríos más extensos y caudalosos que el más grande que se conozca en este mundo.

Tengo ríos de inmensa tristezas, de aquellos que parece que nunca se vayan a secar, pero que sorprendentemente, se secan mucho más rápido de lo que es habitual en otras personas. Ríos secos, pero que siguen sus apasionados surcos impresos en mi.

Tengo ríos que transmiten paz, cargados de aguas brillantes y cristalinas, llenos di vida y vivencias, ricos en todos los sentidos y que por suerte, no se han secado ni creo que nunca lo hagan porque empiezo por respetarlos.

Tengo en mi cascadas de ira, odio, de ganas de venganza, de agonías, de ganas que se haga justicia.. Llámenlo como quieran según sus conciencias se lo permitan porque las ganas de justicia no es más que venganza, odio o ira camufladas en palabras menos ardientes o políticamente correctas. Bien yo no lo camuflaré, tengo todas esas cascadas en momentos de mi vida, sobre todo cuando golpea fuerte o de forma injusta o cuando la infamia sobre mi persona o sobre mi familia galopa hasta lugares donde creías que jamás podría entrar una mala palabra sobre ti.

Tengo cascadas muchísimo más grandes que las anteriores, llenas de amor, de dulzura, de empatía, de buen hacer, de calor, de amabilidad y respeto, que por suerte, son mucho más grandes que las otras, y por tanto, impiden que me tome la justicia por mi mano, guardar un enfado demasiado tiempo, o albergar un rencor dentro de mí.

A pesar de que a veces en mi hay lluvias de mil mentiras, soy una persona honesta y sincera.

En mi casa, se hizo de todo para que tuviéramos estudios, los menesteres básicos cubiertos y la educación que sólo se puede recibir en una casa honesta de no hacer daño gratuitamente, no aprovecharse de nadie, ni ir con artimañas deshonestas para encadenar otras almas. Se nos enseñó a defendernos también y a no creernos ni más ni menos que nadie. y luego se nos dio el libre albedrío para hacer con lo aprendido lo que quisiéramos, según nuestra conciencia o según cómo se haya interiorizado esas enseñanzas y/o creencias.

Por todo ellos quizás soy honesta, directa y excesivamente sincera, sin pretender influenciar en nadie, pero sí dando pie a que las personas se piensen, se sientan, se perdonen y aprendan a vivir con ellos mismos sin las máscaras que hoy las sociedades, los profesionales y las nuevas modas nos obligan a  imprimir.

Cuando estoy triste lloro, y no me importa que las nuevas tendencias digan que no debamos de llorar, sino que hay que mirarse a un espejo y decir que fuerte soy, que maravillosa persona y que la divinidad está dentro de mí, o qué he aprendido de esto… a veces las cosas llegan sin enseñanza y lo mejor que se puede hacer es llorar para secar el río de amargura que se ha creado dentro de ti, o gritar, o correr sin parar, o decir cuatro cosas a los causantes de esa riada, y luego ya pensarás cómo, cuándo, por qué, y si realmente lleva una enseñanza, pero lo primero es secar el río antes que se haga más caudaloso o antes que te arrastre a cosas peores.

Tengo 42 años, a lo largo de mi vida, he dado mucho, quizás demasiado y lo que he conseguido es que sanguijuelas de todos los tamaños y colores, se aprovechen de mí y me manipulen a mí y al entorno como les dé la gana, incluyendo personas de mi familia… he tragado, he callado, he intentado razonar hasta que al final he dicho esta boca es mía (y a veces de forma no muy correcta, vomitando esos raudales que ha borbotones recorrían mi cuerpo), y por tanto, cuando exiges respeto pasas a ser la mala de la película. Pero estos 42 años, me han llevado a darme cuenta, que esos vampiros, siempre están ahí, y que por mucho que calles, quieras o ames, ellos jamás repararán en el daño que te hacen, porque ellos son el ombligo del mundo, y necesitan de tu sangre para sobrevivir, y cuando les falta la sangre, tú eres el usurero que les ha quitado su alimento para existir.

Sí, tengo 42 años, y he aprendido, que mi bondad hace que vaya, una, dos y también tres veces pero que el cansancio me puede, y ya no quiero, ni pierdo el tiempo más de tres veces con personas deshonestas, que se creen que sólo ellos tienen sentimientos, que se creen superiores y por ello con el bastón de mando para herir, justiciar, o adjudicar penas.

Con 42 años, no he perdido la capacidad de perdonar, pero si he adquirido otra mucho mejor que es la de alejar, de no tener miedo a que me juzguen injustamente, de no tener miedo a la soledad y que a la primera que debo respetar es a mí misma. Y he aprendido que con ello se ahorra una mucho tiempo y muchísimos dolores de cabeza, aunque no niego que a veces sigue doliendo por las personas que menos los merecen.

Con 42 años, he tenido todo tipo de riadas, de las que destrozan y se llevan todo a su paso, de las que refrescan y alegran, de las que te hacen respirar profundo, y de las que te hacen aguantar la respiración. Riadas que a veces te han hecho sentir que no puedes nadar más y quieres dejarte hundir, y riadas que a pesar de ser mucho más violentas te han hecho luchar con más garras y fuerzas.

Sí he tenido una vida intensa, y ávida de miles vivencias que no quisiera que pasaran los enemigos más grandes, pero también de aquellas tan genuinas y buenas que quisiera que todo el mundo las pasara aunque sólo fuera una vez.

He conocido en mi vida a un ángel, y a miles de demonios, de los cuales, los peores han sido los que se han escondido detrás de las palabras amor, soy feliz y no tengo penas (que contra más alto o veces lo dicen suele ser todo lo contrario), de Dios y de la bondad.. pero la luz de ese ángel, me insufló tanta vida, que por mucho que hayan querido desgarrarme, ahuyentarme, pisotearme, siempre he acabado en ese torrencial de amor que sigue en mi, a duras penas, magullada y a veces incluso un poco más muerta que viva, pero sea como sea, sigo ahí fluyendo.

Seré odiosa, por no camuflar las palabras, me borrarán, me eliminarán de sus vidas, y dirán cosas políticamente correctas o se inventarán cosas sobre mi vida por si se me ocurre acudir a algún conocido que no crean otras versiones.. pero la verdad, y todos los que se han enfrentado conmigo lo saben perfectamente, es que jamás juego con los sentimientos de nadie, soy clara en lo que quiero, doy más de lo que debería, no me aprovecho y nunca, nunca, hago a nadie lo que no me gustaría que me hicieran, no me vendo por dinero, ni posición social y prefiero mil veces vivir con trozo de pan duro y roñoso que coger el dinero que no he ganado.

Será quizás que también uno de mis ríos caudalosos va cargado de orgullo y honor, bien o mal entendido…  quizás sí, no lo sé, pero sea un defecto o no, nunca me arrastro ni para conseguir dinero, ni mucho menos para robarlo, ni para tener una familia, ni mucho menos obligar a nadie a tenerla, ni para tener una pareja o no,  ni siquiera para tener un mejor bienestar.. por eso si algo realmente me duele, es que haya personas que me ataquen y levanten calumnias en estos temas, que mancillen toda mi vida con palabras sin control cargadas de mentiras.

Tengo mil raudales, riadas, lagos y mares en mi, algunos secos otros no, unos beneficiosos, otros no, unos se desbordan cuando menos lo esperas y otros dan vida, pero tengo ya 42 años para decir a tantos demonios basta ya, conozcan sus riadas, sus prepotencias,  y no se inventen las mías, que bastante tengo ya con las que tengo, como para que se traigan sus tormentas inventadas o creídas, a mi ser.

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A medida que pasa el tiempo

Posted in enseñanzas, Esperanza, luminiscencia, MIS ESCRITOS, Parejas, amor y desamor, Personalidad with tags , , , , on 26/07/2014 by ena4

 

CAMINO EN LA CIUDAD

 

 

A medida que pasa el tiempo, te sueles dar cuenta que no todo lo que pasa en tu vida lleva una lección o es porque te lo merezcas, simplemente las cosas pasan porque sí. A veces, muchas veces, aprendes algo de ellas, otras muchas no aprendes porque no hay nada que aprender. Unas veces te mereces lo que te pasa, otras muchas no, pero pasa igual. A veces siembras lo que has cosechado, otras veces llegan tempestades y se llevan tu cosecha, sin ser justa, sin tener porqué, pero pasa, y no hay nada que se puede hacer salvo levantar el vuelo cuanto antes, y no dejar que las heridas te impidan continuar el camino. Así aprendes, que la generalización, buena o mala, no es el camino, no a todos los que les pasa cosas malas, son malos, no a todos los que les pasa cosas buenas, son buenos, la vida no siempre da lo que cada uno se merece, y los seres humanos menos.

Quizás en cada cosa puede que haya un porqué, pero a veces, es mejor no preguntárselo, pues eso lleva a la depresión. Otras muchas aunque te lo preguntes, no hay ese porqué, y estancarás tu vida preguntándolo y de nuevo ha pasado porque sí, como un número aleatorio que te ha tocado, y ya está.

Los amores, o desamores, aún son más aleatorios, y más injustos que nada en este mundo. Se buena, ingenua, confía, cree, trata con respeto, entrégate entera, sé sincera y ama, y probablemente serás utilizada, insultada, despreciada, tratada de mentirosa y tirada cuando aparezca otra persona que dé más estatus, posea más belleza, juventud, ame menos, entregue menos y reciba más. Pero no siempre es así, por eso si esa es tu forma de actuar, no temas a esos seres superficiales que cada vez nos invaden más, porque no estarás completa si no lo haces, porque no estarás viviendo la vida tal y como quieres.

A medida que pasa el tiempo, te das cuenta que aunque sufras y te degraden, ser auténtico es lo mejor que puedes legarte a ti mismo, es tu mejor aprendizaje, y la manera en que más tranquilo vives contigo mismo, aunque a veces, no con los demás porque digan lo que digan, hoy en día no se busca autenticidad, la hipocresía hoy es la reina de las fiestas, y casi siempre va cogida de la mano de la maldad y detrás de ellas anda la competitividad.

Las tres damas varoniles andan estiradas y con las cabezas bien altas desafiando todo lo que no sea como ellas, o no tengan una bonita imagen, y una inmensa mayoría las aplaudirán a su paso, como si realmente sea lo deseado. Aprenderán de ellas y ejercerán sus lecciones y de nada, de nada, te servirá decir que la vida todo lo pondrá en su lugar, ni que ya sembrarás lo que has plantado, ni que de pronto, todos, como si se hubieran dado un golpe en la cabeza, descubrirán tus cualidades, pues no es así, y a la mayoría no les importan, salvo para utilizarte y luego tacharte de mala si osas defenderte ante las injusticias.

Cuando pasa el tiempo, te das cuenta que la vida es una mala política, que crea monstruos en las sociedades que creen ser buenos, y destruye a los buenos para que su luz no deslumbre a nadie.

Pero, a medida que pasa el tiempo, también te das cuenta, que nada merece la pena si renuncias a tu ser, aunque no sea exitoso, aunque no siga la corriente. Que tu vida individual la puedes llenar de tus mejores sonrisas, tus mejores acciones, y de todo lo que para ti sea esencial, sin importar mucho el resto. Que en ti mismo está el centro de caminar, cómo y dónde quieres, o tirarte en el camino y no caminar más aunque todos digan que constantemente debes hacerlo, porque vivir, no tiene que significar que siempre andes, porque el construir no es andar, y porque el avanzar, no es caminar, puedes hacerlo tirado al lado de un camino, o en medio de éste si tú consideras que es mejor para ti, y puedes crear desde ese punto, tanto o más como los que constantemente caminan buscando, deseando encontrar, o recibir lo que las vida le debe, porque a veces camina y crea mucho más el que vuela soñando inmóvil desde su propia vida, al que camina sin cesar buscando sin saber el qué.

A medida que pasa el tiempo, te das cuenta, que el camino puede estar creándose dentro de ti, y no bajo tus pies.

Yo lato, no maquino

Posted in Aprendizaje, MIS ESCRITOS, Personalidad with tags , , , , on 25/09/2013 by ena4

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Está claro que vivimos en mundo donde cada vez funciona más la cabeza dejando de lado todo sentimiento, todo aquello que viene del corazón. Cada día así, vemos actos más deshumanizados pues actuamos como computadoras, en la que nada, ni nadie importa, sólo el fin que queremos obtener.

En medio de ese mundo frío y deshumanizado, cada vez, me siento más extraña, como si fuera de otro mundo o viva una época que no me corresponde.

Si se busca pareja, se busca para no quedarte solo, para tener hijos, para subir tu clase social, para aumentar tu economía, para cambiar de país, por tener sexo más seguro, pero rara vez, muy rara, por amor. Luego todos esos fines, se les llama amor, pero todos sabemos que no lo son. Nuestro corazón no late por la persona que tenemos al lado, sino que late por lo que nos puede aportar, por el fin que buscamos, y no por él o ella en sí mismos. Esto me causa una pena profunda y absoluta, pues no creo que haya peor cárcel que la de una relación donde se confunde la palabra amor con necesidad, ni mayor soledad que la de estar acompañado y sentirte desolado porque realmente estás sólo.

No entiendo cuándo el mundo de los sentimientos se paró, y pasamos todos a ser autómatas, no sé cuándo dejamos de tender la mano si no había un beneficio detrás, no sé cuándo dejamos la amistad de lado para utilizar a todos como herramientas o vehículos para lo que realmente queremos, no sé cuándo en vez de conseguir logros por esfuerzo o trabajo, se empezaron a conseguir pisando cuellos o utilizando los sentimientos de alguien, pero la cosa, es que en algún momento el mundo cambió su giro y va en sentido contrario al que debería caminar.

Dónde quedaron esos amores tan apasionados que hacían vibrar por los cuales se luchaba y se vivía, dónde quedó la feminidad de las mujeres, la palabra de un hombre o el despertar en el alma de un sentimiento puro. Cuándo se apeó el alma del cuerpo y se introdujo una máquina, fría, cruel, que a veces echa chispas pero de rabia, no de pasión.

Aunque uno de mis autores preferidos es Shakespeare, no estoy de acuerdo tampoco con los amores que matan, con depender excesivamente de alguien porque debes vivir y ser por ti mismo, y sólo así, tendrás un amor de igual a igual y sincero, no una dependencia destructiva y catastrófica como él narra en algunas de sus historias, pero si me dan a elegir entre los amores sobre los que escribía Shakespeare y lo que hoy vivimos, indiscutiblemente elegiría esos romances cargados de romanticismo, pues lo de hoy me resulta abrumador, carente de vida, de pálpito, de alegría y de ternura.

Hoy casi nadie llora, y quien lo hace, lo hace en solitario, casi nadie ríe, y esto ni en solitario siquiera, casi nadie entiende la palabra amar aunque se utiliza de forma constante y carente de todo significado, nos inculcan amarnos a nosotros mismos, pero nadie inculca amar al prójimo, nos inculcan el hacernos respetar, pero nadie inculca el respeto hacia los demás, nos inculcan el competir por todo, sin importar cómo, sólo debes ser el mejor, nos inculcan que las personas que no se consideran jóvenes en esta sociedad son como una lacra para la misma, pero nadie habla de la experiencia que pueden aportar.

Tenemos e-mail, twiter, whatsapp, facebook, y un sin fin de páginas para tener contactos, sin embargo, le negamos el saludo al que está al lado y, en la mayoría de casos, nadie escribe un pequeño mensaje a aquella persona que dice amar, para darle los buenos días, para preguntarle cómo va su día, para decirle que la/lo quieres, sin embargo, inmediatamente cuando hay problemas, nos dedicamos a escribir mails insultantes, carentes de sentido, de humanidad, y cargado de demasiadas palabras mal sonantes, porque ni siquiera nos paramos a entender al otro, ellos nos tienen que entender siempre a nosotros, no importa cómo sean ellos o lo que sientan, lo que importa es cómo somos nosotros, y así, a veces, las relaciones se basan en luchas de poderes en vez de uniones para ser más fuertes, porque sólo el amor, la empatía, la unión nos hace más fuerte, la individualidad, te hace débil, te hace desgraciado, y de qué sirve “ganar” al otro, o tener razón, ¿no es mejor estar tranquilo?.. se pide siempre que ceda el otro, porque nosotros no tenemos nunca porqué ceder.

No sé si vivo en un mundo de locos, o la loca soy yo, pero sé que ésta no es mi época, tengo demasiado corazón para ella. A veces lloro, y mucho, otras estoy feliz, pero vivo, siento, amo, disfruto y sufro con todo el corazón, no veo a los demás como un objetivo para conseguir o paliar mis necesidades, ni piso cuellos para conseguir lo que quiero, no suelo mentir. Tengo mis defectos y por supuesto, a veces para mi es más importante que me den la razón que estar tranquila, pero en todo caso, mis defectos a veces son fruto de tanta injusticia que se da cuando eres sincera, amorosa, tienes alma, y te patean una y otra vez, y al final, aunque no te guste, acabas sacando las garras, pues la pasión se demuestra de muchas maneras, y no siempre es positiva.

En todo caso, no sé si el mundo gira al contrario, o soy yo la que voy en contra dirección, no sé si el mundo está loco o lo estoy yo, no sé si hay personas como yo, o soy una extraterrestre en este planeta, sólo sé que sea como sea, no quiero ser una computadora, prefiero sufrir y latir, sentirme incomprendida o fuera de lugar, pero a fin de cuentas, vivir cada día con la satisfacción de que he hecho algo por alguien, y no sólo por mí misma, y con la alegría de que cuando amo, saber que amo al ser que tengo al lado y no a lo que me pueda aportar.

La excusa del diablo-silla

Posted in Aprendizaje, Elegir, enseñanzas, MIS ESCRITOS, Personalidad, REFLEXIONES with tags , on 27/05/2013 by ena4

He aprendido que los principios dan miedo que los finales son tristes y que lo importante es el camino que queda por recorrer.. no sé muy bien quién escribió esto, pero mucha razón hay en ello.

A lo largo de mi vida, que ya son años, he aprendido eso, y mucho más, como por ejemplo, que en sí, los principios no son los que dan miedo, sino las reacciones de quienes nos rodean hacia ellos.

Yo soy persona de principios, y los sigo fielmente sean o no equivocados, y si en el camino encuentro que son equivocados, los cambio por nuevos principios, por todo ello, por ser fiel a ti misma y tus creencias, por saber rectificar cuando crees que estás equivocada, te encuentras personas que te “machacan” sin ningún miramiento, o bien porque sus principios son diferentes a los tuyos (tan equivocados o certeros como los tuyos, pero les falta humildad para reconocerlo) o bien porque carecen de principios, y éstos últimos son los reyes de las excusas, las mentiras, de fingir principios que no tienen y de machacar almas.

Antes luchaba, defendía, explicaba mil veces si hacía falta o si quien estaba enfrente me importaba, para ser entendida, pero he aprendido por fin que salir corriendo no siempre es de cobardes, sino que a veces es lo mejor, dado que quienes ponen excusas para todo, contra más explicaciones des, y más intentes ser entendida, más tiempo les estás dando y razones para su falsedad.

He aprendido en lo vivido que por cada minuto que decidamos cerrar nuestros ojos a lo evidente, perdemos sesenta segundos de luz, y que no es bueno nadar entre la oscuridad de las falsedades, pues retrasa tu camino.

También aprendí, que muchas veces te sientes incomprendido, dolido por las injusticias o mentiras, pero que aunque a veces pienses que andas perdido, realmente sólo estás distraído en la vida y gentes que te rodean, y cuando vuelvas a abrir los ojos, seguirás tu camino sin importar mucho lo que dejas atrás y lo que te distrajo de lo que realmente querías.

Caminando he aprendido que los amores pueden llegar por sorpresa, sin que los busques, esperes o cuando has renunciado a ello, y que las excusas forman parte del desamor no del amor, que el ser humano es propenso a ellas en la vida diaria para exculparse de algo que ha hecho mal y salir del paso, y que aunque en primera instancia ellas nos sirven para salvar nuestra imagen, a la larga, no sólo la destrozan, pues ya ante alguien has quedado pésimo, sino que también pueden ser causa de problemas mentales.

Observando a quienes me rodean, me he dado cuenta como desde pequeños nos enseñan a excusarnos y culpar a todo lo de alrededor de las cosas que nosotros mismos hacemos mal, por ejemplo, a los muy religiosos se les oyen excusas cuando sus hijos juegan con drogas, o conducen borrachos y tienen una accidente frases tipo: “es que el diablo está en todas partes” “el diablo quiere hacerte caer”, o como desde pequeños cuando un niño se golpea contra una silla porque corre por casa cuando se le ha dicho mil veces que no debe hacerlo, o se sube a un mueble, en vez de decir, esto te ha pasado porque tu comportamiento no ha sido correcto, se le insta a golpear a la silla o al mueble para que el niño deje de llorar, y al mismo tiempo que se golpea al objeto se dice, “silla mala” “sofá malo”… exculpando así al niño de lo que hace..  y así nos va de adultos, que para todo lo que hacemos mal, buscamos la excusa en el otro, “los otros son los malos”.

También he aprendido que aunque seas muy consciente de tus fallos o defectos, jamás debes revelarlos ni siquiera a las personas que más amas, porque luego no dudarán en utilizar tu defecto reconocido como arma arrojadiza o como excusa de sus pésimos comportamientos: “Cuando me enfado tengo mal genio y en ese momento no soy ya comprensiva porque ya estoy dolida, dejadme en ese momento que luego cuando me calme volveré a ser la persona comprensiva que todos pateáis y volveré a ser dulce” .. “la relación se acabó, no porque yo le haya mentido, no porque yo le haya sido infiel, no porque yo la haya defraudado, no porque yo ya la haya utilizado para otros fines, no porque yo la haya pateado, no porque yo la haya faltado al respeto, o humillado, sino porque ella tenía mal genio, era un monstruo cuando se enfadaba” y claro, nadie se para a preguntar, por qué motivos se enfadaba ella y que es lo que tanto le había dañado para ponerse así.. así que todos damos una palmadita y decimos, muy bien, has hecho bien en dejar a semejante monstruo tan egoísta que no se paraba a entenderte. .. seguimos culpando a la silla o el diablo.

Me he dado cuenta que el perfil de la gente que tiene una autoestima frágil son los que más suelen caer en la tentación de las excusas por orgullo y el miedo a que su imagen sufra un deterioro por un mal comportamiento, aunque no se den cuenta que en principio ya quedan mal con la persona sobre la cual están mintiendo aparte de tener pocos escrúpulos porque sin duda la están haciendo daño y dando una mala imagen que no le corresponde, y a la larga, se vuelven en mentirosos compulsivos para seguir saliendo del paso, sin darse cuenta que si no reconoce los errores, no aprende nada y tiene muchas posibilidades de hacer siempre lo mismo, una y otra vez, no sólo haciendo infelices a quienes le rodean, sino haciéndose infeliz a si mismo, pero que si reconoces el error, damos ejemplo de coraje e inteligencia y superioridad mientras que cuando no lo reconoces y lo excusas para los otros es latente y palpable un complejo de inferioridad.

Durante este tiempo he aprendido que las personas que excusan todo siempre empiezan con un “la culpa es mía pero…” o “yo fui malo pero…” y algunas de las cosas que ponen detrás del pero, lleven pero o no, son ofensivos para la inteligencia humana, pero, que al parecer poca gente es inteligente y se creen las excusas a pies juntos, o quizás sólo les interesa creerlas, o bien por celos, o bien por reforzar excusas que ellos mismos pusieron en un pasado.

A lo largo de la vida, también me he dado cuenta, que ellos son los que ponen las excusas pero que las mujeres parecen refugiarse en ellas en ocasiones para no sentirse culpables, aunque a mi manera de ver, y aunque quizás a alguien le parezca inmoral, sería mucho más saludable llamar a cada cosa por su nombre aunque no sea socialmente aceptado, pero la honestidad hace que haya menos gente lastimada, pues da lo mismo la excusa que pongas y que te refugies en ella pues lo mal hecho, mal hecho está y si tienes conciencia, no te quitará sufrimiento, sino que dará más camino a lo mal hecho para seguir sufriendo.. así pues he oído cosas como “estoy con un hombre casado porque su esposa ya no lo quiere, no es tan inteligente como él, se ha dejado mucho, no es buena amante, es mala y no lo comprende, no puede hablar con ella.. pero admitamos que sino se ha divorciado nunca, tal vez sus esposas sean buenas, inteligentes, bonitas, cariñosas, buenas amantes y lo han soportado, y por algo no las han dejado porque si un hombre sufre mucho en su matrimonio, o es un estúpido o un calzonazos o sabe que quizás el culpable es él, y que queréis que os diga, un hombre de esas características mejor no tenerlo al lado, pero sin embargo, nos vienen con todas las excusas de lo malas que eran sus parejas, como las que he nombrado u otras tipo: Ella es buena pero él se aburre y no siente pasión, es buena y mala a la vez (esto es para mondarse de la risa, no ella es muy buena, pero me jodió la vida.. es decir, intentan ser caballeros para que creamos más sus mentiras, y acaban haciendo un pupurri de todo lo malo de ella..), se están separando, están separados pero viven en el mismo techo por los hijos o por el dinero,  no la pueden dejar porque están enfermas, o locas, o porque se suicidan, o porque lo matan, no la puede dejar y punto, en fin, la última es la más certera, pero todas las mujeres, se refugian en tanta excusa y aún dice, “pobrecitos, la silla es la mala”

Lo mejor es cuando la mujer se entera de todo, y la mala sigue siendo la silla, pues por supuesto, su querido marido o novio, habrá sido engañado por una fulana cualquiera que no le importa romper matrimonios.. y así, siempre la silla será la culpable, y entre ellas se matarán, y él con sus excusas se las pasará sudando por si alguna llega a ser inteligente y pararse a pensar, porque sabe que si alguna parte lo hace, se darán cuenta que la silla no hizo nada, sino que tú fuiste el que la golpeaste a ella. Pero como digo, es mejor refugiarse en las excusas, sean sillas, diablos, malos entendidos, idiomas, o lo que sea, en un caso para excusar comportamientos que no son correctos, y en el otro bando para poder seguir haciendo algo que no es correcto pero no sentirnos mal con nosotros mismos.

La vida también me enseñó que los hombres en general son bastante menos valientes y decididos que las mujeres, por eso son lo reyes de las excusas.. en estos momentos no estoy preparado, lo hice tan mal que no quiero volver a repetirlo o me da miedo repetirlo, en otro momento de mi vida quizás, la inmadurez me hizo actuar mal, tú eres perfecta y por eso no mereces un tipo como yo, y en el fondo, tienen un miedo atroz a comprometerse porque creen que les resta libertades, cuando realmente no las tienen ya, pues no son libres de amar abiertamente por esos miedos absurdos, y quieren pero no pueden estar en pareja porque han sido capados, o bien por terceras personas, o muy probablemente por ellos mismos, así que acuden a los tópicos, para demostrar ante los otros hombres, lo machos que son y no pudiéndose comportar como realmente son, no vaya a ser que piensen que soy…

Sin embargo, la vida me está enseñando, que cada vez hay más mujeres que siguen de igual forma estos tópicos absurdos, y repiten las mismas excusas que los hombres pensando que si a ellos les han funcionado durante siglos porque no les van a funcionar a ellas, y culpan a la silla o al diablo también de sus andanzas.

He aprendido que en esta sociedad se valora cada vez menos quién eres, y se da mucho valor a lo que tienes, representas o a la cuestión monetaria, y que por tanto, cada día hay más personas acomplejadas por su edad, por su pobreza, por su físico, y que hacen verdaderas barbaridades en gimnasios, con la comida, o con la cirugía estética, sin pararse un segundo en pensar ser mejores personas, porque a fin de cuenta no sirve de nada.

He aprendido que cada vez tenemos más miedo al rechazo, sin darnos cuenta que es un rechazo superficial, que no es lo que importa, porque cómo podría una mujer o un hombre rechazarte a ti si te acaba de conocer si sólo ha conocido tu imagen,  cómo podría rechazarte por la persona que eres realmente si no tuvo tiempo de conocerte.. así que rechaza sólo lo que ve no lo que eres..y por tanto, ¿qué importancia tiene ese rechazo? La tiene toda, porque hoy en día es lo que importa, lo de fuera, por eso cada vez más, vemos diferencias de edades en parejas de 20 o más años, porque la clave que piensas para ser exitoso, es comprar todo, la juventud, la belleza, el pivote que llevas al lado, el fantástico coche, bicicleta, sin darte cuenta, que todo lo que se compra tiene fecha de caducidad, porque lo esencial, no se puede comprar, y que te faltarán muchas cosas para ser feliz, aunque de cara al público fingirás ser exitoso con los objetos que te rodean, incluido tu pareja.

He aprendido que a pesar que el ser humano vive más tiempo, prácticamente nadie se para a saborear el camino, y todo el mundo tiene prisa para todo, se confunde el vivir rápido con el vivir intensamente, sin saber que a veces, lo más intenso reside en la lentitud.

Por todo ello, he aprendido que quizás, a veces, ser un bicho raro en el mundo que resides, sólo trae complicaciones, decepciones, y humillaciones, juicios improcedentes, y muchas, pero muchas mentiras sobre tí misma, así como acusaciones como que tú eres la silla. He aprendido que, como decía cierta persona, el decir que por ser buena la vida será buena contigo es como decir que un toro no te topará por ser vegetariana, o que es falso que la vida siempre te dé lo que das, o que recoges lo que siembras, y no es verdad que siendo justo, sincero, o reconociendo tus errores vivas más feliz, o que si eres generoso tu generosidad se duplicará, o que al final todo el mundo paga por sus pecados. Pero aún con lo injusta que es la vida y quienes habitan en ella,  aún así prefieres decir, yo golpeé a la silla y yo soy responsable de mis actos, porque por lo menos te das una oportunidad de crecer aunque lo hagas en soledad, que disfrutar el camino es también bueno, y que al final, aunque derrames muchas lágrimas, y aunque nunca lleguen recompensas, quizás serás tú la única que habrá sabido vivir sin sillas, ni diablos, y por tanto, aunque magullada habrás vivido una vida más real y de más colores.

¿Quién eres?

Posted in Personalidad, REFLEXIONES with tags on 03/02/2009 by ena4

FOTO REALIZADA POR: HELENA BENTUÉ

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Uno tras otro los días pasan mientras lo minutos se van cayendo del reloj sin remisión. Intentas cogerlos, abrazarlos, mimarlos, pero igual caen, mientras miles de flechas punzantes hacen sangrar el alma dormida y dolorida tras diversas caídas e interrogantes; caídas e interrogantes que te transforman en alguien que empiezas a descubrir.

De otro día más avisa el despertador, mientras los primeros rayos de luz se filtran por la ventana recorriendo centímetros hasta llegar a tu cara. Parpadeas y aprietas más las sábanas contra el cuerpo, como si así pudieras evitar el momento de levantarte. Pero ellos insistentes no quieren apartarse, y entre las pestañas empiezan a colarse hasta que por fin entreabres los ojos mirando hacia abajo y haces un intento de volverlos a cerrar cuando los rayos se despistan de su ardua tarea.

Te levantas, vas al baño, te lavas la cara y te miras al espejo antes de secarte; allí inmóvil te quedas preguntándote si ese del espejo eres tú. Sí, parece que seas tú, pero en el transcurso del tiempo, algo ha pasado que has cambiado y te preguntas si realmente eres tú, o tu cuerpo se ha amoldado al cambio de tu alma, o por el contrario tu alma sigue escondida en un cuerpo esperando a ser descubierta. ¿Eres una imagen que mostrar al público, o eres un alma que convive con otras almas? ¿Lo que muestras es tu esencia, o lo que muestras es lo que los otros quieren ver?

Escudriñas en tus ojos para saber quién eres, te pruebas, te mides, descubres, ves espacios vacíos que pesan, pesan mucho y dan miedo, mucho miedo, porque el vacío siempre es la ausencia de algo, de algo importante.

Retrocedes asustado ante el espejo. No quieres saber que son esos vacíos, dan miedo, te persiguen y a veces te atrapan, te ahogan, te dan ansiedad y en ese momento, descubres otro yo, otro yo que puede ser no te guste, porque se muestra más irritable, más caprichoso, más demandante, más irascible todo para llenar ese vacío que causa tanta inseguridad. Sin embargo, los vacíos deben de existir, es un espacio para más tarde llenarlo de cosas importantes, deben existir para seguir aprendiendo, para amar cada día más, para poder llenarlos de vivencias. Lo esencial es que en el transcurso de ese tiempo amenazante, lo sepamos llenar de cosas buenas, que hagan que tú, en transformación, siempre seas tú en esencia, lo importante es que no solo lo llenes de ti mismo.

El agua que pasa por un río no es la misma al segundo siguiente, pero seguirá siendo río, sin parar su transcurso para descubrir si ella es esa o la que pasará dentro de un segundo. No importa si dentro de un segundo es o no es, si es más clara, o más contaminada, si es tan abundante o decrece, lo que importa es que en su recorrido hasta el mar donde morirá sigue siendo río y que para seguir siendo río debe seguir avanzando, y que es río porque dentro de ella no solo reside ella en si sino todo aquello que la acompaña en cada parte de su recorrido.

Probablemente no sepas quién eres, no importa, mañana ya no serás la misma persona, sin embargo cuando te mire, yo te seguiré reconociendo.

 

ECHANDO A FALTAR

Posted in Personalidad with tags on 09/11/2008 by ena4

 

 

 

 

 

Hay veces que echando la vista atrás te das cuenta que hay imborrables momentos en tu vida que son los que te han hecho crecer como persona.

 

Momentos vividos, momentos felices, momentos tristes, momentos que el tiempo hace que desdibujes que desfigures.

 

Y analizando tu persona, te das cuenta que esas vivencias, han dividido tu forma de sentir en varias partes muy diferentes, como si se trataran de diferentes personalidades que luchan entre ellas por salir a la superficie. Pero no es así, sino que cada una de ellas, forma tu personalidad única que es la que te hace diferente al resto, para bien o para mal.

 

YO tengo mi parte de niña, mi parte soñadora que juega, que se embarca en aventuras de corsarios atractivos. Mi parte que ve la vida de color de rosa, porque aún nadie ha conseguido, ni creo que consigan matar esta parte inocente, ingenua, soñadora. Es mi parte más vulnerable, y la más dependiente quizás, la que busca y añora la aprobación de los que la rodean, y la que se siente dolida y herida si esto no se da. La parte egoísta que reclama y quiere toda la atención. La parte que aún necesita y echa de menos, a su padre, que era como el héroe que te rescataba de todo y te hacía sentir segura. La parte que echa de menos sentarse en un regazo y que la acunen y mimen.

 

Por otro lado, se puede dibujar la parte desconfiada, la parte de persona herida, que le cuesta mirar y confiar porque un día amo, y fue humillada, porque un día fueron desleales con ella. La parte que ha guardado los muros impenetrables para evitar sufrir tanto. La parte que echa de menos alguien capaz de destruir esos muros.

 

Sigues analizando y descubres tu parte adulta. La que nadie puede dañar, la que está curada de espanto y se muestra sabia ante la vida. La que es capaz de profundizar y odia la hipocresía y la mentira. La que echa de menos un ser que sea complemento para poder compartir no solo alegrías sino momentos importantes positivos y negativos. Un ser que mire de frente y esté a la altura-

 

Después viene la parte romántica que cree en los cuentos de príncipes y princesas, que espera ser rescatada, que llora con canciones, con libros, que se emociona ante el amor, y ríe tanto como llora. Parte que echa a faltar su corsario romántico, su trovador épico, su alma gemela que le haga feliz.

 

Seguimos analizando y está la parte apasionada. La que defiende con todo su ser, la que ama con ojos, pelo, manos, alma y boca. La que quiere verse y que la vean sexy. La que echa a faltar el ser que le encienda la sangre, que la haga sentir viva. que la haga sentir mujer, que la complazca.

 

La parte insegura, que no confía en su ser, que se cree sin derechos, que piensa que hay personas o metas inalcanzables, que no se cree especial ni diferente. Que echa a faltar el ser que le dé seguridad, que no le falle.

La parte maternal, tierna, dulce, dedicada a los suyos y que los defiende con uñas y dientes, que da sin esperar a recibir, que sobreprotege a los suyos, que es como el pilar de sustento. Que echa de menos a todos sus polluelos cuando abandonan el nido, que echa de menos ser madre.

 

La parte responsable, exigente y trabajadora. Que es un tanto inflexible, que no soporta excusas, que mira siempre hacia adelante, que no cesa en su empeño, que ambiciona. La parte que echa de menos una mano que sea un apoyo un compañero que le dé ánimos cuando las cosas no van bien.

 

La parte irracional, capaz de abandonar todo por un sueño, de enfadarse sin motivo, de sentir celos, de no querer ver la realidad. Que echa a faltar la persona sensata que le frene, que le haga ver sus errores. Que hace locuras irremediables de la cual luego la sensatez la avergüenza pero que ya están echas y vividas.

 

Todas esas partes forman mi persona. Y todas esas partes echan a faltar algo o alguien. Todas son completas, todas forman una única personalidad, pero no hay nadie que acepte por completo todas las partes. Todas echan en falta, la persona que reúna y asuma de la misma manera cada una de las partes como un todo. La persona que posea las mismas partes, y que no haya decidido matar ninguna de ellas.

 

Persona soñadora, exigente, divertida, habladora, profunda, aventurera, responsable, trabajadora, protectora, que se deje querer y quiera, apasionada, romántica, loca… persona que comparta y asuma las virtudes y defectos, que complemente sin intentar cambiar. Existe?

 

 

Te echo a faltar a ti.

 

 

 

LAS FLORES DE LA ETERNIDAD

Posted in Personalidad with tags on 05/11/2008 by ena4

 

 

 

Entre el alegre cantar de los pájaros ajenos al dolor, mis ojos desatan tormentas que forman surcos en mis mejillas, erosionando en la alma gota a gota el dolor que los años sembraron.

Mirando al espejo mi imagen demacrada pienso en cuántas flores planté para que otros fueran inmortales para algún ser en especial, cuántas horas les regalé, cuántas horas de sufrimiento suprimí en las flores que durante algún tiempo inundaron mi jardín, cuántas horas de sufrimiento no supe quitar para ver florecer esas sonrisas que alimentan el alma. En definitiva, cuántas horas di plantando las flores de eternidad de otros, y qué pocas planté para mí.

Nací, crecí, fui una triunfadora, caí y me consideraron una perdedora porque me dediqué a otras vidas, quizás intentando olvidar la mía, quizás intentando que otros no cayeran. Me arrastré porque no podía andar en este mundo en el que yo me consideraba alguien extraño, amé sigo amando, y sobre todo confíe en la humanidad, que fue la misma que me hizo caer.

Abandoné mi fe, descendí, odie, arroje el veneno vertido contra otros, culpé, pedí, me calmé, perdoné y esperé mientras seguía plantando las flores de los otros.

Apareció mi ángel ese que me hizo de nuevo mirar alrededor y dejar de centrarme en mi ombligo, que me devolvió la esencia de lo que yo siempre había sido, que me volvió a crear como mujer. Y el cambio fue doloroso de nuevo, pero se dio, a pesar de estar mortalmente herida, sanaron y aunque las cicatrices quedaron solo sirvieron para hacerme mejor persona.

Pero aún no recuperé la fe ni la confianza por entero. Volví a amar, la luz volvió a mí, me hicieron ver volver a creer, me levantaron, acogieron, y aceptaron con alabanzas pero después de subirme hasta casi las puertas de la eternidad me volvieron a engañar, caí de nuevo, y esta vez mucho más fuerte, porque en ese engaño estaban implicadas todas esas personas que son las que me hicieron subir y aún no tengo un porqué de todo eso, aún no sé la razón y es lo que más carcome a un ser humano, no saber, no tener una razón para todo lo que ha acontecido en su vida.

Sin embargo, esta vez la luz fue más fuerte, y mientras veo mi cara demacrada en el espejo sonrío y pienso, no es cierto que siempre plantara las flores de eternidad de otros, solo les di la opción de que plantaran en ese jardín, y eligieron arrancar las flores que aunque no lo sabía, si había plantado para mi.

Mis flores de la eternidad, les acompañarán hasta el último día, no acabaron con ellas al arrancarlas sino que los arañazos que les causaron les recordará que un día entregué sinceramente aquello que no supieron recibir. En mi jardín se siguen plantando semillas de todo aquello que entrego verdadero, semillas que algún día serán flores de eternidad para quienes se tomen el tiempo de pararse a contemplar.

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