Archive for the Esperanza, luminiscencia Category

Un sueño en mi cama

Posted in Amistad, Deseo o lujuría, Esperanza, luminiscencia, MIS ESCRITOS, Parejas, amor y desamor, Tristeza, soledad, melancolía on 30/11/2015 by ena4

amor frase cantante

Un sueño se filtró hoy en mi cama y por fin pude reconocerte en él.

Tu boca grande e intensa no era una línea de frialdad, no se abría sólo para hundir, criticar o pedir. Era igual de intensa pero sonreía, amaba, jugaba y estaba siempre relajada. ¡Eras tan feliz! ¡Era tan feliz!

Me pregunto porque en la vida real todo es tenso, deprimente, reproches y rechazos cuando en sueños te acaricio, me acaricias sin parar, reímos, jugamos, nos divertimos y deseamos.

Un sueño se filtró hoy en mi cama y por fin pude reconocerme en él.

 

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A medida que pasa el tiempo

Posted in enseñanzas, Esperanza, luminiscencia, MIS ESCRITOS, Parejas, amor y desamor, Personalidad with tags , , , , on 26/07/2014 by ena4

 

CAMINO EN LA CIUDAD

 

 

A medida que pasa el tiempo, te sueles dar cuenta que no todo lo que pasa en tu vida lleva una lección o es porque te lo merezcas, simplemente las cosas pasan porque sí. A veces, muchas veces, aprendes algo de ellas, otras muchas no aprendes porque no hay nada que aprender. Unas veces te mereces lo que te pasa, otras muchas no, pero pasa igual. A veces siembras lo que has cosechado, otras veces llegan tempestades y se llevan tu cosecha, sin ser justa, sin tener porqué, pero pasa, y no hay nada que se puede hacer salvo levantar el vuelo cuanto antes, y no dejar que las heridas te impidan continuar el camino. Así aprendes, que la generalización, buena o mala, no es el camino, no a todos los que les pasa cosas malas, son malos, no a todos los que les pasa cosas buenas, son buenos, la vida no siempre da lo que cada uno se merece, y los seres humanos menos.

Quizás en cada cosa puede que haya un porqué, pero a veces, es mejor no preguntárselo, pues eso lleva a la depresión. Otras muchas aunque te lo preguntes, no hay ese porqué, y estancarás tu vida preguntándolo y de nuevo ha pasado porque sí, como un número aleatorio que te ha tocado, y ya está.

Los amores, o desamores, aún son más aleatorios, y más injustos que nada en este mundo. Se buena, ingenua, confía, cree, trata con respeto, entrégate entera, sé sincera y ama, y probablemente serás utilizada, insultada, despreciada, tratada de mentirosa y tirada cuando aparezca otra persona que dé más estatus, posea más belleza, juventud, ame menos, entregue menos y reciba más. Pero no siempre es así, por eso si esa es tu forma de actuar, no temas a esos seres superficiales que cada vez nos invaden más, porque no estarás completa si no lo haces, porque no estarás viviendo la vida tal y como quieres.

A medida que pasa el tiempo, te das cuenta que aunque sufras y te degraden, ser auténtico es lo mejor que puedes legarte a ti mismo, es tu mejor aprendizaje, y la manera en que más tranquilo vives contigo mismo, aunque a veces, no con los demás porque digan lo que digan, hoy en día no se busca autenticidad, la hipocresía hoy es la reina de las fiestas, y casi siempre va cogida de la mano de la maldad y detrás de ellas anda la competitividad.

Las tres damas varoniles andan estiradas y con las cabezas bien altas desafiando todo lo que no sea como ellas, o no tengan una bonita imagen, y una inmensa mayoría las aplaudirán a su paso, como si realmente sea lo deseado. Aprenderán de ellas y ejercerán sus lecciones y de nada, de nada, te servirá decir que la vida todo lo pondrá en su lugar, ni que ya sembrarás lo que has plantado, ni que de pronto, todos, como si se hubieran dado un golpe en la cabeza, descubrirán tus cualidades, pues no es así, y a la mayoría no les importan, salvo para utilizarte y luego tacharte de mala si osas defenderte ante las injusticias.

Cuando pasa el tiempo, te das cuenta que la vida es una mala política, que crea monstruos en las sociedades que creen ser buenos, y destruye a los buenos para que su luz no deslumbre a nadie.

Pero, a medida que pasa el tiempo, también te das cuenta, que nada merece la pena si renuncias a tu ser, aunque no sea exitoso, aunque no siga la corriente. Que tu vida individual la puedes llenar de tus mejores sonrisas, tus mejores acciones, y de todo lo que para ti sea esencial, sin importar mucho el resto. Que en ti mismo está el centro de caminar, cómo y dónde quieres, o tirarte en el camino y no caminar más aunque todos digan que constantemente debes hacerlo, porque vivir, no tiene que significar que siempre andes, porque el construir no es andar, y porque el avanzar, no es caminar, puedes hacerlo tirado al lado de un camino, o en medio de éste si tú consideras que es mejor para ti, y puedes crear desde ese punto, tanto o más como los que constantemente caminan buscando, deseando encontrar, o recibir lo que las vida le debe, porque a veces camina y crea mucho más el que vuela soñando inmóvil desde su propia vida, al que camina sin cesar buscando sin saber el qué.

A medida que pasa el tiempo, te das cuenta, que el camino puede estar creándose dentro de ti, y no bajo tus pies.

Mi fe en Ti

Posted in Esperanza, luminiscencia with tags on 04/12/2008 by ena4

 

 

 

A veces he mirado hacia arriba buscándote sin cesar porque te necesito en mi vida, en esta vida hoy confundida y que se llena de maldad con buenas palabras, donde cada día se pierde más la fe en todo, y se considera más bondadosos los que te muestran lo que quieres ver que aquellos que te dicen las cosas tal y como son.

 

 

En esta vida donde se pierde la fe hacia la humanidad, la fe que Tú mismo depositaste en ella, y que otros en tu nombre dicen que no es buena. Donde se pierde la fe hacia el mundo, rechazando la creación que de tus manos salió y calificándola de separadora de tu camino.

En este vida donde querías unión, y lo único que hacemos es etiquetar para separarnos a unos de otros, para crear intereses individuales que se crean en tu nombre.

En esta vida de falsos profetas que dicen saber y estar en el camino de la verdad y expulsando de éste a todos los que no piensan como ellos, olvidando misericordia y amor, pues dicen que no se debe escuchar al corazón.

En este mundo donde las personas no tienen tiempo de vivir, ni compartir un cafe, una pena, ni una alegría, donde a cualquier cosa se le llama Amistad, Amor, Cariño y Sinceridad.

En este mundo donde personas así me alejaron una vez de Ti, porque realmente pensaba que hablaban en tu nombre.

Esta vez, ante la nueva prueba he sido fuerte, ahora sé, que están lejos de Ti, que obvian todo aquello que nos les gusta de tu Ley o no pueden aceptarla, y hacen énfasis solo en aquellos puntos que les interesa, y justifican sus malas acciones con Ella.

A pesar del alejamiento por mi ignorancia, por pensar que ellos eras Tú, en esta nueva prueba, me he acercado más, y como Tú ordenas, tengo cada día más fe en tu creación, en la humanidad, en la unión de todos, porque lo mundano no aleja de ti, sino que habla de ti, porque en lo mundano se ve tu luz, porque en lo mundano te sentimos y oímos porque estás en cada piedra que levantamos del camino, y no en cada piedra que nos encontramos en él, como otros quieren hacer creer.

Esta vez, nadie me separa de Ti.

Perdónalos en su soberbia y en su egoísmo, y perdóname a mí, porque algún día me dejé tapar los ojos por gente así. Perdona también mi ignorancia.

 

 

 

EL PUENTE ADOQUINADO

Posted in Esperanza, luminiscencia with tags on 22/11/2008 by ena4

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Puente de Córdoba. Arreglos realizados por: Helena Bentué

 

El tiempo arreciaba mientras cruzaba el puente de adoquines grises contra los que los tacones de los zapatos repiqueteaban creando una música siniestra en medio de esa soledad.

La niebla era espesa, dificultando toda visibilidad más allá de un metro, hecho que producía cierto temor y dificultad en la respiración, que cada vez se hacía más pesada y sonora, a medida que los pasos se hacían más ligeros para abandonar esa esponja de humedad sombría que yacía a merced de la noche y donde la luz de la luna llena rebotaba sin cesar.

Se oyen unos pasos, y para en seco apoyando su tensa mano en una farola antigua, gris, con su tenue luz que no logra traspasar esa niebla húmeda. Agudiza el oído, pero puede ser que sean imaginaciones, o quien la sigue ha dejado de andar.

NO sabe si seguir el camino, o quedarse bajo esa farola, cuando de pronto una voz irrumpe: -¿A qué temes? No es bueno el temor cuando se trata de avanzar.

Agudiza todos sus sentidos, el pelo de la nuca se eriza bajo la tenue luz que le da apoyo. Gira buscando en todas direcciones sin apartar su mano de esa farola que por lo menos, le concede una mínima luz. Entre la observación y búsqueda en todo lo que le rodea un pensamiento cruza su cabeza, esa maldita luz la está poniendo al descubierto, la deja indefensa ante el intruso que la sigue.

Separa su mano del metal al que se había asido con fuerza, dejando en su femenina mano las marcas de los bordes de los surcos que ascendían perdiéndose en esa débil luz, y corre, corre de nuevo a infiltrarse entre la niebla para permanecer oculta en ella sin que nadie la pueda percibir, sin que nadie la descubra o vea.

Su respiración sigue entre cortada, su pálpito ha ascendido, su paso se ha aligerado, causando más estruendo hasta que debe parar para tomar aire, y de nuevo lo hace bajo otra farola, alrededor de la cual, la niebla parece menos espesa y cortante que la anterior, permitiéndole ver esta vez, la fría estatua blanca de gesto amenazador que la obliga a dar un brinco y ahogar un grito en su garganta.

-¿De qué huyes?. Escucha de nuevo, mientras gira en redondo buscando, esperando el ataque de aquel ser que la persigue en un desierto duro y gris.

No ve nada, y sigue avanzando ocultándose de nuevo entre la niebla que se le antoja cada vez menos protectora y más fría.

Sigue corriendo pensando que ese puente no se acaba nunca, a pesar que no lo recuerda tan largo, y sus pasos ya se arrastran cansados, su cuerpo, a pesar de la humedad filtrada en los huesos entumecidos, siente calor.

Otra farola se cruza en su camino, y se vuelve a apoyar en ella, esta vez con la cabeza gacha mirando hacia los adoquines, y haciendo verdaderos esfuerzos para seguir respirando mientras un vaho se escapa de su boca de un blanco mortecino. De nuevo la voz irrumpe paralizando todo su ser a excepción del oído y la vista que pugnan en compañerismo agudo por descubrir quien es el que habla. –“¿Por qué no te muestras?” Dice la voz. –“¿Por qué te ocultas?”

Ella voltea toda la farola buscando el origen de esa voz. Su cara se ha vuelto más pálida si cabe. No ve nada, no sabe de dónde viene la voz ni cuanto tardará en asaltarla en esa persecución de zorros, donde pocas posibilidades tiene de sobrevivir.

Sus ojos desorbitados en esa búsqueda que la deja sin respiración buscan un lugar más seguro, y de nuevo se adentra en esa oscuridad corriendo, sin mirar atrás, solo mirando hacia delante, hacia un lugar que no distingue mientras busca desesperada el final del puente, mientras busca la forma de llegar, la forma de dejar atrás esos adoquines espías que con el ruido de sus zapatos la delatan a su paso. Piensa: “Cuando llegué al final de este puente, estaré a salvo” “Si consigo que mi cuerpo aguante en cuanto llegue todo será mejor” “Solo tengo que avanzar sin mirar atrás, como he hecho todo este tiempo, y sin detenerme”.

Fija en sus pensamientos su pie flexible tropieza con el borde de un adoquín sobresaliente, cayendo de bruces al suelo húmedo y sucio que al amparo de una nueva farola, parece burlarse del terrible fallo. Queda en el suelo a cuatro patas, habiéndose lastimado manos y rodillas, pero sobre todo, habiendo lastimado su orgullo por haber caído. El dolor es insoportable, y a éste, tras varios segundos, parece que se le une un dolor palpitante en el dedo gordo del pie, que cree le impedirá volverse a levantar y seguir avanzando.-“¿Por qué no te paras o caminas disfrutando del camino?”

Se sobresalta y da media vuelta, quedando sentada en el suelo, mirando de nuevo hacia atrás. El temor de lo que se esconde en el camino que ha dejado atrás, la impide mirar en otra dirección, solo espera que en esa oscuridad espesa la atrape ese ser que se esconde y por el cual, no solo ha caído, sino que se ha lastimado impidiéndola avanzar.

-“¿Por qué miras el camino recorrido? Ya está recorrido”

Esa voz esa vez se le ocurre que es más femenina, y que viene de su espalda. Da un último vistazo al camino empedrado que tiene ante su faz, y se gira en dirección a la voz, como si ese ángel que ha aparecido lo fuera a salvar de la anterior voz.

-“¿Me puedes ayudar?. Me persiguen”

-¿Quién te persigue? Susurra la voz como para no ser oída por el acechante de la oscuridad.

-No lo sé. Pero caí y me hice daño, y no puedo seguir caminando para escapar.

-Debes levantarte, yo no puedo con tu peso. Debes emprender tu propio camino, y caminar por ti misma, aunque puedo acompañarte en tus pasos si me lo permites.

-“Oh si, por favor, hazlo”- Replica regocijándose en ese ser que le da calor al cuerpo que permanece sentado, dolorido y entumecido en el suelo, bajo la nueva farola que le aporta algo de luz y calor.

Intenta levantarse, y cuando lo consigue se vuelve adentrar en la oscuridad, cojeando, ranqueando su paso, sin descubrir a la voz femenina, sin más allá de un metro del horizonte, pero sintiendo que lo que hay en él será mejor.

Ya no piensa en lo que pueda haber detrás, pero busca sin cesar esa voz que la empuja a caminar. Mira hacia el final de ese puente, que parece no llegar nunca, que parece perderse y la voz la ha vuelto a dejar sola.

Una nueva farola aparece en su camino. Se para, y observa sus heridas que se le deslumbran menos graves que hace un rato, aunque las tiene grabadas con sangre seca en su piel, y cree que le dejarán feas cicatrices en su piel delicada.

De nuevo una voz extraña irrumpe en sus pensamientos. Esta vez parece mezcla de femenino y masculino, como si al unísono hablaran el perseguidor y el salvador:

-“Las cicatrices nadie las verá, solo tú sabrás que un día ahí ha habido heridas que tuviste que sanar”- Mientras escucha abre la boca y los ojos lo máximo que puede, como si estuviera anonadada, y mientras siguen hablándole sin cesar: -“¿Por qué no dejas de girar la vista hacia atrás? El camino ya lo recorriste. ¿Por qué no dejas de suponer lo que hay en el horizonte? Ya llegarás a él cuando sigas avanzando y descubrirás como es. ¿Por qué no disfrutas del camino sin más?

Ella da dos vueltas sobre si, con la boca abierta aún, buscando y buscando esas voces. Qué es lo que quieren de ella.

-“El cuerpo con cicatrices es bello porque eso significa que te atreviste a dar, que te atreviste a vivir, que te atreviste a amar. No lo desprecies, pues no hay cuerpo más digno que aquel que está cargado de señales”. Cada vez más perpleja gira y gira buscando, mientras ellos continúan hablando: -“No te escondas en la niebla, en la oscuridad, porque tú luz igual se va a descubrir y es una pena que no se pueda disfrutar de ella. Anda pero construyendo el camino porque cada adoquín que pongas en él será una enseñanza que podrás llevar hacia ese horizonte, será un nuevo retazo de camino que construirás para seguir avanzando, para seguir caminando, para no detener tu paso, pero ves mirando el suelo que pisas, el suelo que construyes, porque sino pasarás de largo su belleza y solo llevarás contigo los callos que te hicieron en tu piel sin descubrir como tu espíritu fue creciendo en cada esfuerzo. Pierde tu horizonte, porque el camino ya te llevará a éste, pero si solo miras hacia adelante perderás ese camino. Llévanos siempre contigo pues nosotros-yo te daremos aliento.”

Ella aturdida mira esta vez hacia arriba, hacia la luz que aún es tenue. ¡Es la luz quien le habla!.

En su cara se empieza a dibujar una sonrisa que en principio asoma asustadiza e indecisa, que se va transformando en más abierta y segura, para convertirse en flor plenamente abierta.

Baja de nuevo la cabeza mirando al camino que ha dejado atrás. Le sonríe también y levanta su mano herida para saludar ese camino que tanto la ha asustado y herido y piensa: “me diste dolor pero me hiciste más fuerte y sabia”. Gira sobre sus pies, para mirar hacia delante y en su pensamiento susurra “voy camino hacia ti” pero poco a poco deja de mirar a un horizonte muy lejano y fija la mirada en ese puente que se le antojaba feo gris, y ahora descubre la mezcla de colores. Del amarillo de las luces de las farolas, del verde de las hierbecitas que se pelean con el adoquín para crecer entre sus bordes, del blanco, humeado por los coches, de las vallas, estatuas y gárgolas del puente romano creado hace siglos en su ciudad, del blanco de la niebla que juega y humedece su cuerpo y cabello, del color de su ropa y piel que parecen haber tomado brío. Hasta su sangre seca bajo las medias rotas parece tener un rojo más intenso.

Levanta de nuevo la cabeza hacia la luz y dice: -“Sí, acompáñame”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Respira

Posted in Esperanza, luminiscencia with tags on 13/11/2008 by ena4

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FOTO REALIZADA POR: HELENA BENTUÉ

Todo era gris, todo eran sombras, nada había claro.

 

Entre las sombras, andaba o huía, no lo sabía muy bien, solo sabía que debía seguir avanzando.

 

A veces intentaba escuchar consuelo o apoyo en las palabras de quienes le decían querer, pero pocos daban voces de aliento, nadie le ayudaba en su caminar.

 

Miraba hacia adelante, con temor, a veces paralizada, a veces preguntándose si se estaba equivocando o no, como las voces de personas inertes le aseguraban, voces que anunciaban desdicha y desasosiego, soledad y engaño. Dudaba, estaba en una encrucijada, y aunque se negaba a escuchar, esas voces habían penetrado por alguna grieta de su seguridad.

 

Dolor en el pecho, temor al futuro, puntos de apoyo o empuje que no llegan, desgastamiento, críticas feroces, gente contraria, falta de aire, sentirse sola, ahogo, respira, ahogo, intenta respirar, ahogo, necesito algo, me abandono a ti…….

 

Sensación extraña, hormigueo en la cabeza, recorriendo todo el cuerpo, como si sanara, párpados cerrados y tras ellos un atisbo de luz especial, luminiscencia que la invade, desprendimiento, petición de ayuda, gratitud, luminiscencia diminuta dentro de ella, ilusión.

 

Gracias.

 

Esperanza en mí.

Posted in Esperanza, luminiscencia with tags on 13/11/2008 by ena4

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FOTO REALIZADA POR: HELENA BENTUÉ

 

Cierra los ojos y respira con dificultad. El nudo en el pecho, fuera de deshacerse se hace más grande, y parece que su cuerpo se hace intransitable para el fluido rojo que da vida.

 

Luchar. ¿Y sino hay que luchar, y si solo se trata de abandonarse al destino?

 

Caballos galopan en su pecho, y cada vez parecen estar más cerca de sus oídos creciendo su angustia, disminuyendo su voluntad.

 

Cierra los ojos con más fuerza, y una sensación distinta recorre su cuerpo, como si delante de sus ojos, viera una carretera a toda velocidad, y al final, luz, mucha luz.

Algo parece desprenderse de su cuerpo, como si fuera una parte desconocida de ella, que va hacia esa luz temerosa y curiosa, y de imprevisto, esa parte de su cuerpo vuelve en si, como si entrara en ella una ráfaga de viento, que la empuja a dentro de nuevo.

 

Una nueva fuerza la invade, se seca las lágrimas con violencia; puedes sola, vas a poder.

 

Esperanza en la luz, esperanza en Mi.

 

charlesmanher.wordpress.com/

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