LAS FLORES DE LA ETERNIDAD

 

 

 

Entre el alegre cantar de los pájaros ajenos al dolor, mis ojos desatan tormentas que forman surcos en mis mejillas, erosionando en la alma gota a gota el dolor que los años sembraron.

Mirando al espejo mi imagen demacrada pienso en cuántas flores planté para que otros fueran inmortales para algún ser en especial, cuántas horas les regalé, cuántas horas de sufrimiento suprimí en las flores que durante algún tiempo inundaron mi jardín, cuántas horas de sufrimiento no supe quitar para ver florecer esas sonrisas que alimentan el alma. En definitiva, cuántas horas di plantando las flores de eternidad de otros, y qué pocas planté para mí.

Nací, crecí, fui una triunfadora, caí y me consideraron una perdedora porque me dediqué a otras vidas, quizás intentando olvidar la mía, quizás intentando que otros no cayeran. Me arrastré porque no podía andar en este mundo en el que yo me consideraba alguien extraño, amé sigo amando, y sobre todo confíe en la humanidad, que fue la misma que me hizo caer.

Abandoné mi fe, descendí, odie, arroje el veneno vertido contra otros, culpé, pedí, me calmé, perdoné y esperé mientras seguía plantando las flores de los otros.

Apareció mi ángel ese que me hizo de nuevo mirar alrededor y dejar de centrarme en mi ombligo, que me devolvió la esencia de lo que yo siempre había sido, que me volvió a crear como mujer. Y el cambio fue doloroso de nuevo, pero se dio, a pesar de estar mortalmente herida, sanaron y aunque las cicatrices quedaron solo sirvieron para hacerme mejor persona.

Pero aún no recuperé la fe ni la confianza por entero. Volví a amar, la luz volvió a mí, me hicieron ver volver a creer, me levantaron, acogieron, y aceptaron con alabanzas pero después de subirme hasta casi las puertas de la eternidad me volvieron a engañar, caí de nuevo, y esta vez mucho más fuerte, porque en ese engaño estaban implicadas todas esas personas que son las que me hicieron subir y aún no tengo un porqué de todo eso, aún no sé la razón y es lo que más carcome a un ser humano, no saber, no tener una razón para todo lo que ha acontecido en su vida.

Sin embargo, esta vez la luz fue más fuerte, y mientras veo mi cara demacrada en el espejo sonrío y pienso, no es cierto que siempre plantara las flores de eternidad de otros, solo les di la opción de que plantaran en ese jardín, y eligieron arrancar las flores que aunque no lo sabía, si había plantado para mi.

Mis flores de la eternidad, les acompañarán hasta el último día, no acabaron con ellas al arrancarlas sino que los arañazos que les causaron les recordará que un día entregué sinceramente aquello que no supieron recibir. En mi jardín se siguen plantando semillas de todo aquello que entrego verdadero, semillas que algún día serán flores de eternidad para quienes se tomen el tiempo de pararse a contemplar.

11 comentarios to “LAS FLORES DE LA ETERNIDAD”

  1. Según lemd conversación messenger:

    “sabes …en la flores d ela eternidad……..me imagino un final komo este…..
    y las flores k un dia , el fulgor dio hacia tu rostro..hoy se agrisan en tu prekario mausoleo y no en mi jardin.”

  2. Me encantó esa frase y para no perderla ahí la dejo. Tiene su punto de romanticismo.. gracias por tu aporte, y espero que me sigas aportando cosas, ya que de momento, eres el único que lo haces.
    Besines

  3. Según lemd conversación messenger

    “siento k eres muy piadoza al eskribir
    siento k le perdonas todo
    komo si lo limpiaras de todo delito
    sabiendo k no es asi..
    eskribele……las estrellas se kaeran en tu kabeza
    las paredes al verte pasar se desmoronaran
    en fin.
    jejejjeje”

  4. SEgún lemd conversación messenger

    “para eso esta la pluma y el papel desplayate
    deja k todo se vuelke en esa hoja”

  5. Conclusión, soy poco apasionada escribiendo jajaja, en fin, habrá que mejorar

  6. una vez k tus dedos y la pluma se junten veraz k danzan sobre papeles ansiosos por recibirte.
    eres pacionada eso ni dudarlo.

  7. Gracias

  8. Eyatónkawe Says:

    ¿Me engaño o me engañan? Digamos que, al igual que la protagonista de esta historia, me he engañado a mí misma durante el tiempo que transcurre entre el título y el primer punto y aparte. Me he sentado ante el subrayado de un título como si se tratara de una butaca ante una película que con su argumento sosegado y tranquilo está a punto de comenzar. Sorpresa. Las flores de eternidad y el alegre cantar de los pájaros se extinguen tras el primer párrafo, arrojándome sin previo aviso a un relato de eternidad sin flores, oscura; a una vida que se hace eterna por su constante e incesante engaño que ahoga el respiro. Y mientras leo el relato no puedo evitar hablar simultáneamente con su protagonista, diciéndole que no debe querer vivir sin su propia respiración, que no debe querer vivir con su estómago en un puño, que no debe ponerse esa careta que, mientras a ella le ahoga, consigue que respiren los demás; que no debe soportar el peso del escudo que siempre le acompaña porque siente que lo necesita para protegerse de quienes no saben mirar más que su propio ombligo; y que no debe crearse obligaciones, pues al fin y al cabo parece que se siente aprisionada de sus síes para los demás, compadeciéndose de sí misma, asfixiándose por su propio victimismo, y torturándose a la vez que se convierte en uno de ellos al no cesar de mirarse el ombligo. Mientras vive con su careta su verdadera cara suplica al ángel de la luz esa esperanza que la fortalecerá, que la ayudará a escucharse mejor a sí misma, que la ayudará a decir no cuando su alma diga no; pero se engaña y se confunde porque sus ojos mientras lloran son ciegos, y no pueden ver que ese ángel no vendrá de fuera. Sus ojos no ven que ese ángel es ella misma; sus ojos no ven que sus flores son su propio yo y que son para sí misma. Sus ojos ven ahora lo que ven los demás mientras sus flores lloran porque ella, su propia dueña, no las quiere. Y así lloran ellas y llora ella. Flores marchitas desde su raíz hasta sus pistilos… su corazón, sus ojos. Cuando aprenda a quererse no plantará semillas para los demás, sino para compartirlas con los demás… así no la dañarán… Siempre serán sus flores, sus aromas, sus sentimientos, porque ella es para sí, y así queriéndose mucho, podrá ser libre de verdad, dar más de verdad, querer más en libertad y… los otros comprenderán que sus flores son como ella… son ella … y sin medida les sonreirán… y puede que le vengan otros surcos y tormentas… pero se irán… sin sus flores… sin erosionarla… sin llevarse su vida… sin conseguir que desee su propio olvido… sin hacerla extraña en su jardín… Y así será… tan seguro como que tiene un luminoso jardín repleto de flores y de aire puro y limpio… Tan cierto y sencillo como que para vivir en paz todos no hay nada más natural, espontáneo y libre para todos que convivir con la verdad de todos.

  9. La propia respiración de esta protagonista, son los demás. Da su vida por ellos, en principio engañada por sanguijuelas que solo buscan beneficios, pero al mismo tiempo que planta flores para que los jardines de ellos sean más fragantes, más naturales, más verdes, de más colorido, más alegre y lleno de vida, sin darse cuentas, está plantando flores para ella misma. Cuando los demás desprecian su “obra” entonces siente que no plantó jamás en su jardín, pero no es así, con cada buena acción nacida del amor, ha ido plantando una flor en su propio jardín, el cual al final es más florido que el de todos aquellos que le han rodea, que se han convertido en inertes.
    En todo caso, en un momento de su vida, la protagonista fue así, no se quiso mucho, o la hicieron no quererse, pero si que era genuina auténtica, no eran máscaras, era así, generosa y amorosa, ingenua, y aunque no lo creas, inteligente, sin ningún tipo de máscaras se mostraba como era. Quizás ahora se quiera más, quizás ahora disfrute más de su jardín, pero también es ahora cuando lleva más máscaras para que no la vuelvan a hacer daño, y cuando su tendencia de ayudar a veces frena porque no vuelvan a reirse, cuando se muestra más tonta, para no herir la sensibilidad de quienes le rodean, máscaras que la salvan de la maldad. Sí, definitivamente se quiere más, y aunque sigue siendo la misma, no se muestra igual ante el publico. Ahora lleva más máscaras pero no máscaras de hierro oxidades, sino máscaras que solo se quita ante quienes lo merecen.
    Gracias por tu precioso comentario. Gracias por saber leer, y ver más allá y dar tu opinión, gracias por tomarte tu tiempo para entender el texto y sobre todo para contestar de esa forma tan fantástica
    Besines

  10. Eyatónkawe Says:

    Gracias a ti, guapísima, por regalarnos tus pensamientos. Un besito muy fuerte.

  11. MMMm el lado oscuro, me llama y atrae, me pone jajaja.
    Todo el mundo merece atención, hasta los que no la merecen.
    POr Dios, la otra vez que me llamaste Teresa de Calcuta casi te dejo sin oreja, así que hazme el favor. NO existe nadie bueno, nadie; bueno solo hay uno.
    Joderte? que más quisieras tú!!! jajaja, mmm por si acaso, es broma.
    Ya me miro al espejo, me quiero, y yo soy en mi vida, al mismo nivel que son los demás, no puedo ponerme antes que nada, porque no soy así. CAda uno nace como muere, o muere como nace, y sabes qué? me mola ser así aunque la sociedad hoy inculque lo contrario o diga frases tan falsas como quien pone por delante a los demás es que se quiere poco… por Dios que insensatez. Quien pone a los demás por delante es porque cree que tiene cosas buenas que aportarles, y por tanto, cómo alguien que cree que puede aportar un granito de arena en la vida de los demás se podría querer poco, si fuera así, no pensaría en aportar más felicidad a la vida de los demás, porque no creería que tendría nada bueno para dar.
    Me repugna la psicología que se implanta hoy en día tan poco real, y que la gente se la traga con patatas, cuando en verdad, hace a más gente infeliz que nunca. Me pregunto si lo hacen adrede para tener a más pacientes.
    Besines

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