La excusa del diablo-silla

He aprendido que los principios dan miedo que los finales son tristes y que lo importante es el camino que queda por recorrer.. no sé muy bien quién escribió esto, pero mucha razón hay en ello.

A lo largo de mi vida, que ya son años, he aprendido eso, y mucho más, como por ejemplo, que en sí, los principios no son los que dan miedo, sino las reacciones de quienes nos rodean hacia ellos.

Yo soy persona de principios, y los sigo fielmente sean o no equivocados, y si en el camino encuentro que son equivocados, los cambio por nuevos principios, por todo ello, por ser fiel a ti misma y tus creencias, por saber rectificar cuando crees que estás equivocada, te encuentras personas que te “machacan” sin ningún miramiento, o bien porque sus principios son diferentes a los tuyos (tan equivocados o certeros como los tuyos, pero les falta humildad para reconocerlo) o bien porque carecen de principios, y éstos últimos son los reyes de las excusas, las mentiras, de fingir principios que no tienen y de machacar almas.

Antes luchaba, defendía, explicaba mil veces si hacía falta o si quien estaba enfrente me importaba, para ser entendida, pero he aprendido por fin que salir corriendo no siempre es de cobardes, sino que a veces es lo mejor, dado que quienes ponen excusas para todo, contra más explicaciones des, y más intentes ser entendida, más tiempo les estás dando y razones para su falsedad.

He aprendido en lo vivido que por cada minuto que decidamos cerrar nuestros ojos a lo evidente, perdemos sesenta segundos de luz, y que no es bueno nadar entre la oscuridad de las falsedades, pues retrasa tu camino.

También aprendí, que muchas veces te sientes incomprendido, dolido por las injusticias o mentiras, pero que aunque a veces pienses que andas perdido, realmente sólo estás distraído en la vida y gentes que te rodean, y cuando vuelvas a abrir los ojos, seguirás tu camino sin importar mucho lo que dejas atrás y lo que te distrajo de lo que realmente querías.

Caminando he aprendido que los amores pueden llegar por sorpresa, sin que los busques, esperes o cuando has renunciado a ello, y que las excusas forman parte del desamor no del amor, que el ser humano es propenso a ellas en la vida diaria para exculparse de algo que ha hecho mal y salir del paso, y que aunque en primera instancia ellas nos sirven para salvar nuestra imagen, a la larga, no sólo la destrozan, pues ya ante alguien has quedado pésimo, sino que también pueden ser causa de problemas mentales.

Observando a quienes me rodean, me he dado cuenta como desde pequeños nos enseñan a excusarnos y culpar a todo lo de alrededor de las cosas que nosotros mismos hacemos mal, por ejemplo, a los muy religiosos se les oyen excusas cuando sus hijos juegan con drogas, o conducen borrachos y tienen una accidente frases tipo: “es que el diablo está en todas partes” “el diablo quiere hacerte caer”, o como desde pequeños cuando un niño se golpea contra una silla porque corre por casa cuando se le ha dicho mil veces que no debe hacerlo, o se sube a un mueble, en vez de decir, esto te ha pasado porque tu comportamiento no ha sido correcto, se le insta a golpear a la silla o al mueble para que el niño deje de llorar, y al mismo tiempo que se golpea al objeto se dice, “silla mala” “sofá malo”… exculpando así al niño de lo que hace..  y así nos va de adultos, que para todo lo que hacemos mal, buscamos la excusa en el otro, “los otros son los malos”.

También he aprendido que aunque seas muy consciente de tus fallos o defectos, jamás debes revelarlos ni siquiera a las personas que más amas, porque luego no dudarán en utilizar tu defecto reconocido como arma arrojadiza o como excusa de sus pésimos comportamientos: “Cuando me enfado tengo mal genio y en ese momento no soy ya comprensiva porque ya estoy dolida, dejadme en ese momento que luego cuando me calme volveré a ser la persona comprensiva que todos pateáis y volveré a ser dulce” .. “la relación se acabó, no porque yo le haya mentido, no porque yo le haya sido infiel, no porque yo la haya defraudado, no porque yo ya la haya utilizado para otros fines, no porque yo la haya pateado, no porque yo la haya faltado al respeto, o humillado, sino porque ella tenía mal genio, era un monstruo cuando se enfadaba” y claro, nadie se para a preguntar, por qué motivos se enfadaba ella y que es lo que tanto le había dañado para ponerse así.. así que todos damos una palmadita y decimos, muy bien, has hecho bien en dejar a semejante monstruo tan egoísta que no se paraba a entenderte. .. seguimos culpando a la silla o el diablo.

Me he dado cuenta que el perfil de la gente que tiene una autoestima frágil son los que más suelen caer en la tentación de las excusas por orgullo y el miedo a que su imagen sufra un deterioro por un mal comportamiento, aunque no se den cuenta que en principio ya quedan mal con la persona sobre la cual están mintiendo aparte de tener pocos escrúpulos porque sin duda la están haciendo daño y dando una mala imagen que no le corresponde, y a la larga, se vuelven en mentirosos compulsivos para seguir saliendo del paso, sin darse cuenta que si no reconoce los errores, no aprende nada y tiene muchas posibilidades de hacer siempre lo mismo, una y otra vez, no sólo haciendo infelices a quienes le rodean, sino haciéndose infeliz a si mismo, pero que si reconoces el error, damos ejemplo de coraje e inteligencia y superioridad mientras que cuando no lo reconoces y lo excusas para los otros es latente y palpable un complejo de inferioridad.

Durante este tiempo he aprendido que las personas que excusan todo siempre empiezan con un “la culpa es mía pero…” o “yo fui malo pero…” y algunas de las cosas que ponen detrás del pero, lleven pero o no, son ofensivos para la inteligencia humana, pero, que al parecer poca gente es inteligente y se creen las excusas a pies juntos, o quizás sólo les interesa creerlas, o bien por celos, o bien por reforzar excusas que ellos mismos pusieron en un pasado.

A lo largo de la vida, también me he dado cuenta, que ellos son los que ponen las excusas pero que las mujeres parecen refugiarse en ellas en ocasiones para no sentirse culpables, aunque a mi manera de ver, y aunque quizás a alguien le parezca inmoral, sería mucho más saludable llamar a cada cosa por su nombre aunque no sea socialmente aceptado, pero la honestidad hace que haya menos gente lastimada, pues da lo mismo la excusa que pongas y que te refugies en ella pues lo mal hecho, mal hecho está y si tienes conciencia, no te quitará sufrimiento, sino que dará más camino a lo mal hecho para seguir sufriendo.. así pues he oído cosas como “estoy con un hombre casado porque su esposa ya no lo quiere, no es tan inteligente como él, se ha dejado mucho, no es buena amante, es mala y no lo comprende, no puede hablar con ella.. pero admitamos que sino se ha divorciado nunca, tal vez sus esposas sean buenas, inteligentes, bonitas, cariñosas, buenas amantes y lo han soportado, y por algo no las han dejado porque si un hombre sufre mucho en su matrimonio, o es un estúpido o un calzonazos o sabe que quizás el culpable es él, y que queréis que os diga, un hombre de esas características mejor no tenerlo al lado, pero sin embargo, nos vienen con todas las excusas de lo malas que eran sus parejas, como las que he nombrado u otras tipo: Ella es buena pero él se aburre y no siente pasión, es buena y mala a la vez (esto es para mondarse de la risa, no ella es muy buena, pero me jodió la vida.. es decir, intentan ser caballeros para que creamos más sus mentiras, y acaban haciendo un pupurri de todo lo malo de ella..), se están separando, están separados pero viven en el mismo techo por los hijos o por el dinero,  no la pueden dejar porque están enfermas, o locas, o porque se suicidan, o porque lo matan, no la puede dejar y punto, en fin, la última es la más certera, pero todas las mujeres, se refugian en tanta excusa y aún dice, “pobrecitos, la silla es la mala”

Lo mejor es cuando la mujer se entera de todo, y la mala sigue siendo la silla, pues por supuesto, su querido marido o novio, habrá sido engañado por una fulana cualquiera que no le importa romper matrimonios.. y así, siempre la silla será la culpable, y entre ellas se matarán, y él con sus excusas se las pasará sudando por si alguna llega a ser inteligente y pararse a pensar, porque sabe que si alguna parte lo hace, se darán cuenta que la silla no hizo nada, sino que tú fuiste el que la golpeaste a ella. Pero como digo, es mejor refugiarse en las excusas, sean sillas, diablos, malos entendidos, idiomas, o lo que sea, en un caso para excusar comportamientos que no son correctos, y en el otro bando para poder seguir haciendo algo que no es correcto pero no sentirnos mal con nosotros mismos.

La vida también me enseñó que los hombres en general son bastante menos valientes y decididos que las mujeres, por eso son lo reyes de las excusas.. en estos momentos no estoy preparado, lo hice tan mal que no quiero volver a repetirlo o me da miedo repetirlo, en otro momento de mi vida quizás, la inmadurez me hizo actuar mal, tú eres perfecta y por eso no mereces un tipo como yo, y en el fondo, tienen un miedo atroz a comprometerse porque creen que les resta libertades, cuando realmente no las tienen ya, pues no son libres de amar abiertamente por esos miedos absurdos, y quieren pero no pueden estar en pareja porque han sido capados, o bien por terceras personas, o muy probablemente por ellos mismos, así que acuden a los tópicos, para demostrar ante los otros hombres, lo machos que son y no pudiéndose comportar como realmente son, no vaya a ser que piensen que soy…

Sin embargo, la vida me está enseñando, que cada vez hay más mujeres que siguen de igual forma estos tópicos absurdos, y repiten las mismas excusas que los hombres pensando que si a ellos les han funcionado durante siglos porque no les van a funcionar a ellas, y culpan a la silla o al diablo también de sus andanzas.

He aprendido que en esta sociedad se valora cada vez menos quién eres, y se da mucho valor a lo que tienes, representas o a la cuestión monetaria, y que por tanto, cada día hay más personas acomplejadas por su edad, por su pobreza, por su físico, y que hacen verdaderas barbaridades en gimnasios, con la comida, o con la cirugía estética, sin pararse un segundo en pensar ser mejores personas, porque a fin de cuenta no sirve de nada.

He aprendido que cada vez tenemos más miedo al rechazo, sin darnos cuenta que es un rechazo superficial, que no es lo que importa, porque cómo podría una mujer o un hombre rechazarte a ti si te acaba de conocer si sólo ha conocido tu imagen,  cómo podría rechazarte por la persona que eres realmente si no tuvo tiempo de conocerte.. así que rechaza sólo lo que ve no lo que eres..y por tanto, ¿qué importancia tiene ese rechazo? La tiene toda, porque hoy en día es lo que importa, lo de fuera, por eso cada vez más, vemos diferencias de edades en parejas de 20 o más años, porque la clave que piensas para ser exitoso, es comprar todo, la juventud, la belleza, el pivote que llevas al lado, el fantástico coche, bicicleta, sin darte cuenta, que todo lo que se compra tiene fecha de caducidad, porque lo esencial, no se puede comprar, y que te faltarán muchas cosas para ser feliz, aunque de cara al público fingirás ser exitoso con los objetos que te rodean, incluido tu pareja.

He aprendido que a pesar que el ser humano vive más tiempo, prácticamente nadie se para a saborear el camino, y todo el mundo tiene prisa para todo, se confunde el vivir rápido con el vivir intensamente, sin saber que a veces, lo más intenso reside en la lentitud.

Por todo ello, he aprendido que quizás, a veces, ser un bicho raro en el mundo que resides, sólo trae complicaciones, decepciones, y humillaciones, juicios improcedentes, y muchas, pero muchas mentiras sobre tí misma, así como acusaciones como que tú eres la silla. He aprendido que, como decía cierta persona, el decir que por ser buena la vida será buena contigo es como decir que un toro no te topará por ser vegetariana, o que es falso que la vida siempre te dé lo que das, o que recoges lo que siembras, y no es verdad que siendo justo, sincero, o reconociendo tus errores vivas más feliz, o que si eres generoso tu generosidad se duplicará, o que al final todo el mundo paga por sus pecados. Pero aún con lo injusta que es la vida y quienes habitan en ella,  aún así prefieres decir, yo golpeé a la silla y yo soy responsable de mis actos, porque por lo menos te das una oportunidad de crecer aunque lo hagas en soledad, que disfrutar el camino es también bueno, y que al final, aunque derrames muchas lágrimas, y aunque nunca lleguen recompensas, quizás serás tú la única que habrá sabido vivir sin sillas, ni diablos, y por tanto, aunque magullada habrás vivido una vida más real y de más colores.

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