Archivo para Claves de pareja

Cerrando los ojos

Posted in Amor, amor y desamor, Aprendizaje, Elegir, enseñanzas, MIS ESCRITOS with tags , , , , , , on 10/05/2015 by ena4

 

 

 

 

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Algunas veces la gente afirma categóricamente que ha amado, o que los han amado totalmente seguros de lo que dicen.

Amar, todos creen haber conjugado el verbo, pero la verdad es que la mayoría están en una gran confusión.

Yo soy una de esas personas que he creído amar, sólo porque en mis relaciones lo dí todo. Puse toda la pasión, me centré en el otro, apoyé, intenté que mejoraran. Cada uno de ellos creí amarlos y desde el primer momento creí que serían el amor definitivo, el de verdad.

Cuando pasó el tiempo me di cuenta que realmente nunca amé, creí hacerlo, pero no lo hice. Nunca hubo esa persona que al besarme hiciera desaparecer el mundo, siempre había detrás unos padres, una economía, una religión, unas obligaciones, unas amistades o unas ex, unas metas inamovibles, un trabajo,  unos deseos, unos sueños que cumplir. Nunca hubo ese alguien que me hiciera perder la cabeza, o plantearme mis objetivos para cambiarlos por algunos comunes. La verdad ellos no daban nada, y esperaban que yo cambiara mi vida por ellos, y de hecho alguna vez me planteé hacerlo, pero movida por el “es lo único que puedo hacer si quiero que esto funcione, la única solución” más que por el hecho de decir “no me importa lo que pase, no me importa lo que sea, sólo sé que esa persona existe y que yo quiero existir junto a él sea como sea, y pase lo pase”

Eran esos “amores” egoístas a los que piden que modifiques toda tu vida, a veces de forma directa, a veces de forma indirecta, y que cuando no lo hacías porque intuías que las cosas no eran equitativas, encontraban la forma de culparte de todo. Y yo era esa persona, que lo daba todo porque me hacía feliz verlos felices, hasta que me daba cuenta que también quería ser feliz, y también quería ser tomada en cuenta, y que también quería ser parte de la pareja, no para ser moldeada al gusto de ellos, sino para plantear juntos nuevos objetivos, nueva manera de vivir, nuevas maneras de hacer que incluyan a dos, no a uno sólo. Y por supuesto, cuando llegaba a este punto de no sentirme parte de una pareja, abandonaba las relaciones.

Sí soy de esas mujeres que algún libro titula “las mujeres que aman demasiado” pero yo no lo considero amar demasiado, ni falta de autoestima, pues quien me conoce bien sabe que soy una persona segura de mi misma, aunque con inseguridades, porque estar segura de ti misma no significa que no existan inseguridades, igual que el ser valiente no significa no tener miedo, sino que estar segura de ti misma es saber dónde están tus inseguridades, aprender a convivir con ellas, aprender a que nadie te haga daño con ellas, y a no dejar que estas inseguridades te impidan ser feliz. Aprender que una inseguridad te pone un límite pero saber que ese límite puede que no sea eterno si te fijas en tus características fuertes.

La cuestión es que nunca cerré los ojos y me olvide del mundo, y no creo que ninguno haya cerrado los suyos y se haya olvidado de su mundo. Nunca cree un mundo alrededor de un nosotros, ni sentí que ellos lo hicieran. Nunca sentí un nosotros, compuesto por un tú y un yo, sino que siempre había un nosotros con más personas dentro, más tendencias, ideas, ideologías que no solo las nuestras. Siempre sentí que era la tonta que daba demasiado sin recibir nada o poco a cambio, y que no había nadie al nivel de mi pasión. Siempre sentí que era “segura” y que realmente preferirían estar con alguien diferente a mí.

Aún así fui feliz, porque di todo de mi, lo mejor y lo peor, porque yo me río mucho cuando oigo eso de “yo siempre he dado lo mejor de mi”, bien, entonces no te has dado por entero a nadie, has dejado puertas cerradas, no has permitido que te amen, que entren en todo tu ser. Sin embargo yo en todas y cada una de mis relaciones, abrí todas las puertas, saqué lo mejor y lo peor, jugué todas mis cartas sin importarme perder la apuesta, o sin temer los juicios, peleé todo lo que pude porque las cosas funcionaran, también me humillé y rebajé, y cuando me di cuenta que eso no es lo que quería a pesar del dolor, abandoné.

Y con la lejanía me doy cuenta que nadie estuvo a la altura de mi pasión, que todos se quedaron pequeños, que jamás los amé a ellos, aunque sí amé a lo que creía que eran, que los subí a un pedestal que no les correspondía, que les permití durante un tiempo ser lo más importante de mi vida pero no por ser ellos, no porque ellos fueran realmente importantes, sino que ellos tuvieron la importancia que yo les quise dar.

Cuando las personas me dicen, yo sí he amado y me han amado, pero el amor se acabó, después de contarme ciertas cosas que no son propias del amor, pienso que pena que a cualquier cosa se le llame amor, porque el amor debe ser parecido a eso que cuando alguien te besa y cierras los ojos, desaparece todo, absolutamente todo, y no hay un lugar donde quieras vivir, no hay un problema que quieras que te haga perder el tiempo, no hay otras personas fuera de ese beso, y por tanto, no hay lugar donde ir ni otras bocas que quieras besar, ni otros abrazos donde cobijarte cuando ese beso se acaba. Cuando cierras los ojos debe ser un tú y yo, no sólo un tú o un yo, no sólo lo que tú esperas de la vida, ni el lugar donde hasta ese momento querías vivir, no es adaptarte al otro, ni que el otro se adapte a ti, sino crear juntos ese lugar, ese lugar donde seáis dos y los dos os sintáis bien. Algo así debe ser el amor.

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Un Compañero Para Toda La Vida

Posted in amor y desamor, enseñanzas, OTROS AUTORES, Parejas, amor y desamor with tags on 15/02/2014 by ena4

El artículo pertenece a Clarissa Pinkola Estés y lo encontré en la siguiente página: http://blog.losarcanos.com/un-companero-para-toda-la-vida/

La imagen maravillosa si no me equivoco pertenece a

Luiswr

Lo comparto con ustedes porque es francamente bueno y la imagen genial…  y puede ayudarnos a todos.

companiero

1- Elige a alguien como si fueras ciego.
Cierra los ojos y observa qué puedes sentir de esa persona, de su gentileza, su lealtad, su comprensión, su devoción, su habilidad para ocuparse de ti, su habilidad para cuidar de sí mismo como un ser independiente. En nuestra cultura nos basamos mucho en lo que vemos con nuestros ojos externos. Pero cuando miramos al objeto de nuestro amor, es mucho más importante lo que vemos con los ojos cerrados.

2- Elige a alguien que tenga la habilidad de aprender.
Si hay algo que verdaderamente hace diferencia entre un amante para toda la vida y uno fugaz, es una persona que tenga la habilidad de aprender. Dice el refrán “el ignorante es poco tolerante”. Aquellos que no pueden aprender cosas nuevas, ver las cosas a la luz de lo nuevo, ser curiosos acerca del mundo y de cómo funcionan las cosas o las personas, a menudo se cierran y dicen. “No, esto tiene que ser así, de este modo” y para una relación de toda la vida es mejor estar con alguien que se abra y se cierre aprendiendo y evolucionando.

3- Elige a alguien que quiera ser como tú, fuerte y sensible a la vez.
Para no confundir el significado de estas palabras, no relacionarlas con la rigidez y la fragilidad. La fuerza en el sentido en que es fuerte un árbol: pueden soplar fuertes vientos pero se sostendrá porque es flexible y se moverá para adelante y para atrás con el viento. Y en cuando a la sensibilidad, estoy hablando de ver, estar alerta a las cosas que están alrededor de uno. Algunas personas pueden necesitar una pequeña ayuda en esto, pero a menudo en algún en algún lugar profundo en su mente, o en su corazón, ya están despiertos y alerta a todas estas cosas, si bien no saben cómo articularlas. Y es por eso que el número 2 es tan importante: la habilidad para aprender. Puedes tener todas las posibilidades, todas las potencialidades del mundo para ser amable, amoroso, devoto, bueno y el mejor amante conocido del género humano pero si no puedes aprender a desarrollar ese potencial. ¡Entonces no sirve de nada!

4- Elige a alguien que cuando lo hieras, sienta dolor y te lo muestre.
Y viceversa… elige a alguien que cuando te hiera, vea tu dolor y lo registre. Esto es muy importante. Hay muchos modos en que la gente muestra el dolor. A veces reclamando es una de las cosas que hacen las personas más extrovertidas. Reclaman, se vuelven locos… pero es su propia expresión de dolor. Lo peor es cuando le haces a tu compañero algo que no es amable, o que es impensado y él no muestra reacción. Como si no se permitiera a sí mismo mostrarse verdaderamente humano en tu presencia. Pasamos por muchas relaciones o unas cuantas, antes de encontrar a alguien con quien querríamos pasar nuestra vida. Sentimos las heridas en tantas relaciones que empezaban con grandes esperanzas pero que terminaban con fallas y accidentes. Por otro lado, te vas a encontrar con otro que no está intacto, que también está herido de algún modo. Como resultado de esto es que la habilidad de tu compañero de mostrar su dolor es tan importante como su habilidad para percibir tu dolor. ¡Es muy importante! Porque por naturaleza de las relaciones hay momentos de tensión en que presionamos o hicimos algo que lastimó al otro y esto no puede ser evitado completamente, pero no debe ser la misma herida una y otra vez. La gente tiene que aprender cada vez. Puede que alguien haya acumulado enojo y sufrimiento, heridas de los amantes anteriores, y haya adquirido así la habilidad de herir al nuevo amante y hasta ser desbordado por el deseo de herirlo. Entonces debe ser capaz de parar, de detenerse cuando ve el dolor en la otra persona.

5- Elige a una persona que tenga una vida interior.
Trabajando, dibujando, escribiendo, a través de la meditación, la religión, algo que ame. Elige a una persona que esté en viaje y te vea como a un compañero de camino, un compañero de viaje. La habilidad para estar completamente con el otro y al mismo tiempo enteramente separado es muy importante. Las relaciones son cíclicas y hay momentos para estar muy cerca el uno del otro y otros momentos para apartarse.

6- Elige a alguien que tenga pasiones similares a las tuyas en la vida.
Una relación construye una memoria. Estas memorias, lo compartido, son el “pegamento” lo que une la relación. Por el placer que es recordar buenos tiempos juntos, pero también los tiempos duros. Si no hay nada que verdaderamente disfruten juntos, es muy difícil pasar estos tiempos con el otro. Aun cuando cada uno pueda ser muy distinto del otro y hacer cosas muy diferentes, tiene que haber algo, algo tan simple como descansar juntos en la bañera o secarse juntos el pelo al sol, o dar vuelta a la manzana cada noche, o cualquier cosa de estas muy simple… sé que estarás pensando, cepillarse juntos los dientes a la mañana… Si, poco más que esto.

7- Elige a alguien que tenga valores similares.
En cuanto a tener hijos, al nacimiento de los niños, la familia, roles de hombres y mujeres y las ideas acerca del dinero y la religión. Tal vez todas estas cosas juntas son el ideal y no las puedas encontrar todas sobre todo al principio de la relación, pero puedes tener esto en cuenta. Elegir a alguien que tenga valores similares tiene que ver con disminuir las fricciones en la relación y estas cosas deben sintonizarse si ha verdadero compromiso. Esta sintonía debe darse también en un nivel pragmático y cuando se da en estos niveles prácticos en más fácil que pueda darse en otros niveles más sutiles.

8- Elige a alguien compasivo, a alguien que sea capaz de escuchar, a alguien que te dé tiempo.
Particularmente si eres una persona impulsiva, al tener un compañero que no sea tan impulsivo como tú, eventualmente hallarás cierta lentitud que será buena para ti. También alguien que sea un poco lento, al estar con un compañero que sea bien distinto se acelerará un poco. Y podrán después de un tiempo hallar un ritmo propio de la relación. A veces las personas tienen que estar ocho o nueve años hasta tener este ritmo completamente desarrollado. Lleva tiempo construir un milagro… no un milagro porque estén juntos sino por la fuerza que hay en el centro de una relación por la profunda guía del amor.

9- Elige a alguien que se pueda reír de sí mismo.
Poder hacer un chiste y reír de la situación y de sí mismo es muy importante. Pero supongamos que no tienes un compañero muy chistoso, elige a alguien que pueda parar una discusión y aprender a reírse de la situación (vuelve al punto 2, alguien que tenga habilidad para aprender)

10- Elige a alguien a quien puedas tolerarle las fallas y características.
En los momentos de tensión y cansancio, las cosas que más te atraerían de un compañero, las cosas más encantadoras, serían las que después te volvería loca… Así que no pienses que podrías vivir con alguien que tiene cosas que realmente molesta a las otras personas y que para ti no son importantes porque él o ella las está haciendo y él o ella es tu amante. Hay algunas cosas que son intolerables en cualquier relación sea el matrimonio o las sociedades y los negocios. Tales como el alcoholismo, el abuso sexual, el juego, las actividades criminales, Una persona que no dice la verdad, una persona que no te puede mirar a la cara, una persona por la que no podrías dar fe, una persona que puede hacer cualquier cosa por tapar sus errores. Todo eso sería construir una relación en un terreno inseguro.

11- Ser amigos y no-solo amantes.
Y no es solo que digas “si yo sé lo que eso significa, significa que me guste y que lo ame” Significa más que eso y un modo de juzgarlo es pensar. ¿Harías por tu pareja lo que estás dispuesta a hacer por tu mejor amigo? ¿Estás dispuesta a escucharlo, estás dispuesta a hablar de las cosas de las que él tiene ganas de hablar, a prestar atención a los detalles de lo que dice o tiene ganas de hacer? Esto no significa que tengan que estar cuidándose el uno al otro siempre y para siempre, pero sobre ciertas bases y en algunos detalles por cierto que deben hacerlo. Entonces cuando pienses en lo que harías por tu mejor amigo y en lo que harías por tu amante, las cosas se aclararán para ti.

12- Elije a alguien que haga tu vida más grande y no más pequeña.

Claves de las parejas felices

Posted in amor y desamor, OTROS AUTORES with tags on 15/02/2014 by ena4

Vall de Nùria

Cuelgo un texto que podrán encontrar en:

http://www.eldefinido.cl/actualidad/mundo/1837/Estas_son_las_claves_de_las_parejas_felices/

Sería genial que lo leyeran entero, yo pongo aquí los puntos interesantes del artículo de  Marco Canepa  @mcanepa

Estas son las claves de las parejas felices
 
Cuando se trata de relacionarse con otros seres humanos, casi siempre pensamos que lo estamos haciendo bien.

Muy rara vez nos damos cuenta de cuánto impacta nuestra propia forma de hacer las cosas en las relaciones que tenemos.

Y más aún, cuánto impacta todo lo que dejamos de hacer.

Pues bien, en ningún otro contexto es esto tan patente, como en la vida de pareja. Después de todo, se trata de convivir el resto de nuestras vidas con la misma persona, viéndola a diario y pasando con ella éxitos y fracasos, alegrías y frustraciones.

La principal conclusión, es que el factor determinante en la felicidad de una pareja es su nivel de AMISTAD. Este factor, por sí solo, influye en un 70% en la calidad del sexo, romance y pasión de un matrimonio. Además, se verificó que, como era de esperarse, las parejas felices tienen más interacciones positivas que negativas (5 a 1), a diferencia de las parejas que terminan en divorcio, donde la relación es 0,8 a 1. Y no se trata de calidad, también de cantidad: en promedio, las parejas exitosas pasan 5 horas más a la semana juntos y hablando.

¿Cómo lo hacen las parejas felices?

 Daniel Wallen escribió, en LifeHacker, una columna llamada 15 cosas que hacen distinto las parejas felices, que complementa muy bien las sugerencias de la infografía de Happify.
Así que, organizando y clasificando ambas piezas periodísticas, he aquí lo que las parejas felices hacen distinto:

1. Se comunican

La piedra angular de toda relación humana es la comunicación. Y por comunicación, no nos referimos al incesante monólogo que caracteriza a muchas parejas, donde una parte (generalmente la mujer) habla todo el día mientras el hombre finge escuchar mientras ve el fútbol.

Comunicarse implica tanto o más la capacidad de escuchar, que la de hablar

. Eso quiere decir que, por ejemplo, antes de ponerse a narrar su horrible día, la pareja hace una pausa para abrazar a su pareja, besarla y preguntarle cómo estuvo el suyo.

Implica interesarse en lo que tu pareja te dice y tratar de entender por qué lo está diciendo, qué es lo que te está tratando de decir, no sólo explicitamente, sino de manera implícita. Y luego, corroborar si lo que entendiste es correcto, pues es muy fácil creer que nos están criticando cuando en verdad nos están pidiendo ayuda. Por eso, es una buena idea preguntarle a tu pareja si lo que entendiste es lo que en verdad te quería decir.

2. Enfrentan los problemas a tiempo

Muy en línea con lo anterior, las parejas sólidas no se guardan los problemas y frustraciones ni esperan a que la vida se haga insoportable antes de abordar sus problemas. Por el contrario, suelencomunicarlos apenas ocurren. Le hacen saber a su pareja que hay algo que los está afectando.
Pero además, lo hacen de manera sana, sin críticas, ataques ni ironías. Por el contrario, expresan lo que sienten y están abiertos a escuchar, dialogar y ceder. “Esto me afectó porque me sentí…”
Por último, tampoco guardan rencor. Entienden que su pareja es humana y que, por mucho que les haya herido algo que ella hizo o dijo durante un momento de estrés o cansancio, no querían realmente herirlos. Si te sorprendes buscando la oportunidad de vengarte de tu pareja por algo que hizo, cuestiónate seriamente si estás enfrentando tu relación con madurez.

3. Se expresan cariño… ¡Todo el tiempo!

Para los hombres es particularmente difícil entender por qué sus mujeres les preguntan constantemente “¿Me quieres?”. Pues bien muchachos,

la razón es muy sencilla: porque no lo estás diciendo lo suficiente.

Al igual que una planta requiere riego frecuente, en una relación de pareja no basta con decir “te amo” y hacer algo romántico en el aniversario, para luego olvidarse de ello por el resto del año.

Las parejas sanas se expresan todo tipo de gestos de cariño frecuentemente: Se dicen “te amo” casi compulsivamente, coquetean, se dicen halagos, se regalan cosas, sorprenden a sus parejas con pequeños actos de cariño (prepararle una comida o lavar los platos cuando no era su turno).
En definitiva, se esfuerzan por hacer que su pareja se sienta bien, que se sienta feliz y querida. ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a tu pareja que se ve espectacular?

4. Se apoyan y potencian mutuamente

En las buenas y en las malas, las parejas sanas se ayudan a crecer mutuamente.
Cuando uno se siente triste o derrotado, el otro lo motiva. Cuando uno emprende un nuevo desafío, el otro lo apoya, lo acompaña y le demuestra admiración. Y cuando finalmente obtiene un gran logro (o incluso uno pequeño), el otro se entusiasma, lo felicita, le dice cuánto lo admira y le pide que cuente todo lo ocurrido.
Demás está decir que también se ayudan en lacosas mundanas, como dividirse los quehaceres del hogar o apoyarse en el cuidado de los hijos.
No es raro que las parejas felices suelan hablar de “cuánto han cambiado y mejorado” en la compañía del otro. ¿Sientes que has mejorado junto a tu pareja?

5. Saben ceder

Uno no siempre obtiene todo lo que quiere.

Una relación en que sólo un miembro debe ceder permanentemente a lo que quiere el otro, no es una relación sana.

Ambos deben conceder algo: si vieron la película que uno quería, comerán los snacks que prefiere el otro y así.

6. Pasan tiempo -y aventuras- juntos

Las parejas sanas saben que su relación es una prioridad, no importa qué tan ocupados estén. Por eso, harán lo imposible para despejar tiempo para estar juntos.
Además, para evitar la monotonía, buscarán actividades que puedan hacer juntos: clases de baile o cocina, salidas a comer a lugares nuevos, viajan, salen a caminar, van a un concierto.

7. Se dan espacio y no son celosos

¿Recuerdan que comparamos a una relación con una planta? Pues bien, así como una planta se seca si no se le da agua suficientemente seguido, también se muere si le ponemos agua en exceso.
Aunque sean felices juntos, no son completamente dependientes uno del otro, ni exigen compañía permanente, después de todo

no hay mejor receta para odiar a alguien que estar con él en todo momento.

Por lo mismo, si uno quiere explorar una pasión que el otro no comparte, salir con sus amigos o amigas, o simplemente sentarse a leer en silencio, el otro aprovechará esa oportunidad para disfrutar sus propias pasiones personales.

8. Se ríen juntos

Es mi impresión que el mejor indicador de que una relación será exitosa, es que ambos sean capaces de reírse juntos de las cosas que les pasan. No se trata de que tengan que ser particularmente chispeantes o ingeniosos, sino que puedan tomarse los problemas con humor, tener algunos chistes internos que nadie más entiende, compartir anécdotas, sentir que el otro los hace feliz.

9. Saben enfrentar una diferencia de opinión

Hasta las parejas felices discuten y pelean ocasionalmente, pero es ahí donde se aprecian las principales diferencias con las parejas disfuncionales.

En una relación sana, la pareja busca centrar la discusión en el problema en particular, más que centrarlo en el otro

. Por eso, jamás utilizan el verbo “ser” (“eres un egoísta”), sino que expresan el problema como una situación específica (“sentí que no me tomaste en cuenta”).

Además, buscan reducir la tensión durante la discusión, demostrando humor (aunque no burlas), expresando afecto y cediendo en ciertos puntos. “Okey, es cierto eso, pero también toma en cuenta que…” y, por supuesto, escuchando lo que dice el otro.
En cambio, en las parejas disfuncionales abundan las críticas, la agresividad, el desprecio, las actitudes defensivas, los insultos y, aún peor, el simplemente desentenderse de la discusión.

10. En la cama…

Muchos tienden a centrar en el sexo la felicidad de una pareja, pero como hemos visto, hay muchos más factores que inciden en ella. De hecho, si la pareja hace todas las cosas señaladas antes, el resultado final casi inevitable, será meterse a la cama.
La infografía se centra en la cantidad de sexo (recomienda hacerlo 3 veces por semana, aunque señala que una vez ya genera un aumento en la satisfacción de la pareja), pero la calidad del mismo es tanto o más importante. Preparar el ambiente y ayudarse mutuamente expresando qué se busca, es la receta para una relación sentimental y sexualmente satisfactoria. Pero eso, las parejas felices ya lo saben…

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