La sombra

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 No sé a lo largo de la vida cuántas veces crees poder hacer algo y de improvisto aparece esa sombra larga, fría y oscura que te sumerge en un mar de inseguridades y te impide avanzar.

 Esa sombra tiene muchas formas, nombres y formas de aparecerse. A veces la sombra está en la boca de tus padres que te enseñan a qué temer, cómo cuidarte, qué hacer o no hacer, cómo ser humilde, espabilado o defenderte, quienes son buenos para la amistad o el amor y quienes no… . Esta es la sombra del buen hacer, del amor, pero aunque viene de buenos sentimientos y deseos, te impide realizar muchas cosas, te impide muchas veces ser una misma por miedo a ver la decepción en sus rostros, otras porque te infiltran tantos miedos en tu cabeza que a veces ves fantasmas donde no los hay, y otros fantasmas que deberías ver, ni los percibes porque estás tratando de esquivar a los primeros.

Otras veces la sombra viene en forma de “amistad”, si entrecomillas, porque todos hemos tenido ese sombra conejera que nos dice, tú no puedes, ese ni te mira, no es que lo hagas bien es que has estado más tiempo aprendiendo, no alcanzarás ese límite… es decir, aquellas personas que no se atreven a volar, o no saben volar y por tanto, cortan las alas a quienes tienen al lado.

Después tras de ti, también va la sombra de aquel que siempre dice “va no te atreves” “no tienes narices de hacer” .. el que siempre te reta pero curiosamente en cosas que te van a perjudicar y jamás en cosas que te hagan avanzar. Y estas sombras son de las más peligrosas.

También está la sombra del ser superior, el ser que todo lo hace mejor que tú y te recuerda cada día que no sirves para nada, y que debes de dar gracias a tener una persona tan eficiente como él o ella a tu lado. Esta sombra se ríe de ti en cuanto te das la vuelta, y no duda en ridiculizarte ante los demás. Son aquellos que quizás son muy buenos en su campo, y si te atreves a meterte en ese mismo campo, para que destaquen más por su saber hacer, deben de pisar y resaltar lo que los otros hacen mal, y por supuesto, en privado te dirán “no te preocupes tú puedes” pero en público ni se acercarán a ti no vaya a ser que lo relacionen contigo. Son esos subgrupos de gente chip en un campo u otro de la vida.

La sombra de la sociedad que te etiqueta, clasifica, para crear seguridad pues algo que no está etiquetado no sabemos qué es, y si no sabemos que es hay que temerlo, despreciarlo desterrarlo, y si lo etiquetamos sí sabemos qué es y haremos exactamente lo mismo si no pertenece a nuestro grupo, o si pertenece a nuestro grupo, aceptarlo.

Por último tu sombra, la peor de todas, porque se retroalimenta de las otras sombras, las que te persiguen donde quiera que vayas, y hace tu oscuridad más extensa. La que bebe de los miedos creados en tu mente por ti o por terceras personas. La que te boicotea más duramente que la sombra de los otros, la que pone límites demasiado severos, orgullo en tu pasión, indecisión en tus seguridades, angustia en tus sentimientos, la que te dice que no mereces en tus frenesís, la que te dice que representes un papel porque por ti misma no serás aceptada. La que no sólo te dice “no puedes” sino que te paraliza para que se cumpla ese pronóstico.

Pero si te fijas, las sombras nacen, crecen, se ven, cuando más luz hay, así que tienes dos opciones: apaga todas tus luces, y camina en la oscuridad, o deja esas luces abiertas y aprende a jugar con las sombras.

Una sombra nace porque obstaculiza una luz,  ocupa todo tu espacio detrás de ti. Tú eres quien obstaculizas esas luces para crear esas sombras, y por tanto, no sería más inteligente mirar lo que tienes delante y dejar lo que hay detrás? No sería mejor mirar hacia la luz y dejar que la sombra te siga si quiere?

Hay tantas luces en la vida que nos negamos a mirar, tantos focos en la vida por descubrir, y hay tan veces que no nos damos cuenta que cuando más te machacan es porque tu luz está creando sombras en esos seres inseguros que nos rodean, tú eres el obstáculo que los sumerge en penumbras. Otras quizás no seas obstáculo pero eres esa luz de diferentes colores que no aceptan por ser diferente, ni mejor, ni peor, o en según que casos mejor o peor, y que al ser diferente distorsiona tanto la luz que están acostumbrados a seguir, y sus sombras se llenan de diferentes tonos, que eso les causa miedo, desconcierto, sensación de inseguridad o malestar.

 No sé a lo largo de la vida cuántas veces crees poder hacer algo y de improvisto aparece esa sombra larga, fría y oscura que te sumerge en un mar de inseguridades y te impide avanzar, sólo sé que si te impide avanzar simplemente opta por mirar al frente, ahí nunca aparecerá.

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