Para alguien que no me valoró

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Dicen que cuando alguien entra en tu vida no es por casualidad, que unos te dejan mucho y se llevan poco de ti, otros se llevan demasiado y casi no te dejan nada y están los que a partes iguales dejan y se llevan cuando parten. Yo no sé si esto es verdad, porque nada dejaste en mi salvo tu falta de amor.

Recuerdo el día que entraste en mi vida, que sin duda, sí fue una casualidad, una probabilidad de esas que hubiera sido mejor que no se cumpliera, pero ahí estabas.

Casi desde el principio, sin saber cuál era el motivo, captaste mi atención, y desde ese momento estuve pérdida.

La atención la fuiste moldeando a tu antojo, cortejando, mimando, acariciando con tus palabras mis oídos áridos de afectos y mi sonrisa, que de por si ya era constante, se convirtió en permanente convirtiendo una simple atención en un sentimiento.

Una vez trabajado y conseguido el sentimiento, paulatinamente fuiste cambiando, desaparecieron llamadas, mensajes, detalles, e incluso interés, pero yo ya estaba bien enganchada en la telaraña que habías tejido.

Así, sin recibir a penas nada, me mataba porque estuvieras bien, renunciaba a cosas para que tú tuvieras lo que querías, te ayuda en tu trabajo, recibía a tus amigos, veía las películas que a ti te gustaban, y alguna vez osaba a pedir algo, pero ese algo nunca llegaba. Siempre decías, sí claro cuando quieras vamos a ver a tus amigos, cuando quieras vamos al cine a ver algo que te guste, nunca hubo un no por tu parte ante ninguna demanda, pero los dos sabemos que hay miles de formas de decir a algo que no, y así, siempre el día señalado, te atacaba una fuerte jaqueca, te habían llamado de improviso para quedar y no se podía aplazar y siempre “tendremos más días para hacer lo que íbamos a hacer hoy” .. pero esos días nunca llegaban.

Lo siguiente que fue desapareciendo fueron tus ayudas en los quehaceres diarios, siempre había algo importante, así también me convertiste en tu criada. Placenteramente fui haciendo todo, sin darme cuenta que dejaba demasiadas cosas atrás.

Ya por entonces ni siquiera hacíamos el amor sino que todo se basaba en desahogos sexuales o pequeños escarceos que a mí no me complacían, pero te excusaba, porque claro, tú y tus hobbies te dejaban exhausto-

Tampoco podía mantener una conversación contigo, pues tu carácter, que desde el principio fue malo, pasó a pésimo, y por supuesto, a tu trabajo, hobbies, cenas había que añadir las horas de ordenador, de juegos con amigotes, y tu familia. Así que a penas teníamos cinco minutos para hablar, y casi siempre acababa en decepción.

Después vinieron las comparaciones, o fueron a la par que lo otro, la verdad no lo sé, pero sí sé que siempre era peor que tu madre, tu prima, la vecina de al lado o la esposa o novia de algún amigo, pero claro, no podía ser igual, todas las que nombrabas tenían tiempo para ellas porque ellos las amaban de verdad, y por tanto, si a una flor la riegas cada día, florecerá y tendrá más fragancia para ti. Tú en vez de regar, sólo ibas quitando pétalos.

Así contra más esfuerzo ponía para estar bien, las críticas eran mayor, y por tanto, llegó un punto que ya ni me apetecía arreglarme o hacer nada para ti, y me fui escondiendo tras cuatro paredes, la eterna sonrisa se convirtió en muecas de cansancio y la alegría que siempre reinaba en mi, se convirtieron en constantes dolores de cabeza.

Pero ya hace meses que empecé a despertar. Sí sé que dirás que soy una cualquiera, que fue por otro, que tú me lo habías dado todo, pero la verdad es que no me diste nada, salvo desamor. Sé que la mayoría de gente te creerá, porque el problema no es que mientas, sino que crees que lo que dices es verdad, que ya dabas suficiente o incluso demasiado y quizás dabas lo máximo que podías dar, no lo sé, el problema es que lo máximo que dabas no era nada, y en una relación se tiene que dar, pero también recibir, sino no estamos hablando de amor, en una relación se tiene que hablar, sino no estamos hablando de relación, y en una relación se deben respetar las dos individualidades, y aquí sólo se respetaba una. Una relación para que crezca y se haga fuerte hay que alimentarla, regarla, y estar cada día encendiendo esa luz para poder seguir, hay que ir cogidos de la mano, nada de uno atrás y otro delante, sino los dos a la par, en una relación no importa sólo el carácter de uno, pues cada uno tiene el suyo y unas veces tendrá que ceder uno, y otras otro, pero aquí siempre cedía la misma, y si no lo hacía, era castigada de mil maneras, con desprecio, con atención hacia otras o simplemente me ignorabas.

Así que hoy decidí dejar todo atrás y buscar a quien me valore o quedarme conmigo misma, pero ser feliz porque contigo no es sólo que no fuera feliz, sino que puedo decir que ni era, es decir, no existía.

Dicen que cuando alguien entra en tu vida no es por casualidad, que unos te dejan mucho y se llevan poco de ti, otros se llevan demasiado y casi no te dejan nada y están los que a partes iguales dejan y se llevan cuando parten. Yo no sé si esto es verdad, porque nada dejaste en mi salvo tu falta de amor.

2 comentarios to “Para alguien que no me valoró”

  1. Me encanta, me siento muy identificada. Dice muchas cosas que siempre sentí y no supe describirlas.
    El terminar de una relación así es doloroso, en mi caso lo fue pero fue también reconciliarme conmigo misma.

  2. Cierto siempre duele, en parte porque cuando la rompes es cuando a ti misma te dices no me han querido, o no he querido lo suficiente, y eso a veces se vive también como un fracaso decepcionante, y nos preguntamos muchos porqués “por qué otras sí y yo no” ” en qué fallé” “por qué me ha tenido que suceder a mí” “qué hice mal” “por qué si daba todo yo no recibía” … muchos de ellos no tendrán respuesta, pero tendemos una y otra vez a preguntarlo y a veces a devaluarnos con esas preguntas y/o respuestas.
    Duele porque sientes que perdiste el tiempo o fuiste tonta, incluso, en algunos casos, duele porque esperas una reacción diferente que nunca llega, o llega pero ya es tarde. Duele porque todo cambio te lleva a estar unos días desubicada, sin saber muy bien para dónde tirar y con el miedo de que todo vuelva a suceder.
    Al final ese dolor pasa, a veces queda una herida que de vez en cuando sangra, otras sólo una cicatriz, pero el caso es que pasa, e incluso a veces de debilidad echas de menos las pocas cosas buenas que tenía, pero sabes que para volver a tener las pocas cosas buenas, tienes que soportar todas esas malas, y si te quieres sabes que no deberías volver la vista atrás.
    En fin Giss todo pasa por doloroso que sea, el tiempo ayuda a sobrellevarlo.
    Muchísimas gracias por tu comentario. Un besote.

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